Buenos días,
ya he recogido las 5 huchas que distribuí en julio, las guardo para el mes de diciembre, entonces las abriré y con ayuda de Olga, una fiel colaboradora y amiga, contaremos el dinero y lo entregaré en mano el 27 de diciembre ya que viajo a Nepal con mi hermano.
Muchísimas gracias a Montserrat Benedé que puso una hucha en su panadería de Bon Pastor, a Eli de Eliestetic de Sant Andreu, a Lidia Sanjurjo que dejó otra hucha en la herbolisteria de su hermana, a Raquel que lleva su niño al colegio de mi hija y que pasó la hucha por todo el hospital donde trabaja y a Olga que dejó la quinta hucha en el centro de yoga donde va ella cada viernes.
También dar las gracias a Montse de San Just y a Cristina de Barberá del Vallés que me han hecho una donación y que también la entregaré en mano.
Muchas gracias a todas
lunes, 9 de noviembre de 2015
miércoles, 14 de octubre de 2015
Últimas noticias sobre Nepal
Este es un mensaje de Surai, al parecer el gobierno indio ha cerrado la frontera y no dejan pasar ni petróleo ni gas. A causa de esto los precios de los alimentos básicos han subido y no tienen con qué cocinar o calentarse. La situación es muy mala en estos momentos.
hello marta sorry i said i will message u on every sunday but i m slightly bg in school and also its so bad in Nepal now as india is blocking our boarder they blocked petrol diesel and cooking gas to enter in our country. all the people r suffering from shortage of these things and the prices of all the basic needs r so high due to blocked. Its bad condition in whole part of our country. nothing is good now here but all r hoping all will b fine soon. I promise u i will keep messaging u . keep in touch lots of luv
hello marta sorry i said i will message u on every sunday but i m slightly bg in school and also its so bad in Nepal now as india is blocking our boarder they blocked petrol diesel and cooking gas to enter in our country. all the people r suffering from shortage of these things and the prices of all the basic needs r so high due to blocked. Its bad condition in whole part of our country. nothing is good now here but all r hoping all will b fine soon. I promise u i will keep messaging u . keep in touch lots of luv
jueves, 17 de septiembre de 2015
Noticias desde Bahktapur
hi Marta
How r u? In Bhaktapur still lots of people r in tents and rent . They dont have sufficient amount to build their houses. Government is inactive. Government just announces to give certain amount on loan in few interest rate but still the government doesnt show any sign to give any amount and help. It is not only condition of bhaktapur it is of whole parts of the country where earthquake took place.
I cant say how many years it will take to rebuild again. not onle me no one can say how many years it will take to rebuild again because people dont have enough income and government is passive. There is conflict between one government party to another. There is no peace in the country. So nowdays its so bad situation in the country.
And how was ur holday? Lots of love
Traducción:
Hola Marta
Cómo estás? En Bhaktapur hay todavía mucha gente en tiendas y alquilando (habitaciones). La gente no tiene suficiente dinero para construir las casas. El Gobierno no hace nada. El govierno solo anuncia que dará cierta cantidad de préstamos a bajo interés pero de momento no muestra ninguna intención de ayudar ni de dar la cifra exacta. Esto no solo ocurre en Bhaktapur sino en todas las zonas afectadas por el terremoto.
No puedo decir cuantos años llevará la reconstrucción. No solo nadie sabe los años que llevará porque la gente no gana lo suficiente y el gobierno está pasivo. Hay conflictos entre los dos partidos que gobiernan el país. No hay paz en este país. Ahora mismo la situación es muy mala.
Cómo estás tu hoy? Con cariño
Suraj
Traducción:
Hola Marta
Cómo estás? En Bhaktapur hay todavía mucha gente en tiendas y alquilando (habitaciones). La gente no tiene suficiente dinero para construir las casas. El Gobierno no hace nada. El govierno solo anuncia que dará cierta cantidad de préstamos a bajo interés pero de momento no muestra ninguna intención de ayudar ni de dar la cifra exacta. Esto no solo ocurre en Bhaktapur sino en todas las zonas afectadas por el terremoto.
No puedo decir cuantos años llevará la reconstrucción. No solo nadie sabe los años que llevará porque la gente no gana lo suficiente y el gobierno está pasivo. Hay conflictos entre los dos partidos que gobiernan el país. No hay paz en este país. Ahora mismo la situación es muy mala.
Cómo estás tu hoy? Con cariño
Suraj
lunes, 3 de agosto de 2015
Noticias desde Nepal
Hola a todos, he recibido este breve mensaje de Suraj desde Bhaktapur y quería compartirlo con vosotros.
"hi marta we have knocked down house up to two floors . Now its rainy season so we will continue to knock house after rainy season. I m working in school now slowly all r getting better. We all r fine here. Its a life so we have to move. Enjoy your holidays and have a lot of funs. u too take care dear marta"
También esta mañana he hecho un envío de material escolar y he pagado los gastos de correos con el dinero que mis compañeras de colegio me dieron en julio durante un emotivo encuentro después de 38 años sin vernos.
Muchas gracias chicas!!!
No es mucho pero de momento es lo que he podido comprar. Si al leer esto podéis contribuir con algún tipo de material de este estilo lo haré llegar en el próximo paquete.
viernes, 31 de julio de 2015
Puspa llega a Nepal
Puspa es mi amigo nepalí en Barcelona, fue mi primer alumno nepalí y quien me trajo al resto de la comunidad para aprender español.
Hoy ha llegado a Katmandu, me ha llamado y me he reunido con él en el Hotel Potala, su hotel habitual, el que me alojé las dos primeras noches. Esta noche, prodigiosamente hay luz. En la habitación de Puspa nos hemos juntado ocho personas, entre ellos Tejmani, una mujer y dos jóvenes. Hemos comido y bebido whisky. Puspa se recupera lentamente de una rotura de huesos en el pie y no puede caminar. Hemos cenado una especie de fast food nepalí. Consistía en unos trocitos de cabra guisada, copos de algún cereal y garbanzos secos, arroz seco tostado y cacahuetes. Todo venía en bolsas que Tejmani iba abriendo y poniendo con la mano en los platos. Comida seca que íbamos engullendo con ayuda del whisky. Entre trago y trago, broma y broma, hablando en nepalí, español e inglés Puspa me anuncia que me va a buscar un marido nepalí, o sea, un "arranged marriage" riendo le digo que vale que total como los non arranged acaban en divorcio quizá los arranged den más garantías. Tejmani para completar me dice que entonces tengo que comprarle un regalo al novio, en concreto un abrigo o....no le entiendo, va contentillo y su inglés ha empeorado notablemente.
Son ya las diez y media y todo el mundo se retira. Me acompaña uno de los jóvenes, sobrino de Puspa a mi hotel. Bromea y me dice que mañana es San Valentin que duerma bien y sueñe con un marido nepalí.
La verdad es que me lo he pasado bien aunque no entendiera ni una palabra, era como si los entendiera. Según me cuentan los hombres aquí solo se casan con vírgenes o como mucho viudas y como aquí nadie se divorcia pues no tienen especímenes raros como yo.
Puspa es miembro de un partido político que organiza encuentros de una semana una vez al año. Asisten representantes nepalíes de todo el mundo, Puspa representa a España. Su hermano es un político importante y este año ha ganado las elecciones. Lo curioso es su rol de consultor. Es el que da consejos y directrices a todo el mundo, les dice a qué país deben enviar los hijos a estudiar, qué tipo de negocio abrir, con quién casarse, como obtener los visados en España, etc...
Al día siguiente en su habitación ha empezado a llegar gente desde las diez de la mañana. Puspa había venido de Pashupatinah, el templo más importante para los hindús. Su habitación se ha convertido en lugar de peregrinación. Primero ha venido un hombre de unos cincuenta, han hablado y Puspa ha anotado cosas en su apretada agenda. A continuación ha llegado una parejita jóven, el chico al entrar se ha arrodillado y ha besado los pies de Puspa al tiempo que éste le tocaba la cabeza. Han hablado y me los ha presentado, son familia. Luego me ha dedicado unos minutos para organizar mi viaje a Pokhara y el treking a Muktinath.
Su llegada ha sido un gran acontecimiento pues nadie hace nada sin su consentimiento o consejo. Es un hombre muy ocupado. Por la tarde he ido a ver a la familia de Tejmani y en su casa me ha contado una bonita historia mientras comíamos un delicioso puding de arroz. Resulta que justo enfrente de su casa hay una especie de orfanato con ocho niños entre 8 y 14 años. Al parecer un buen día apareció por allí un alemán, preguntó si había huérfanos por allí. Recogieron a ocho de la calle y les ofrecieron una casa. El alemán desde hace un año envía unos 200€ al mes con el que paga la casa, la comida, el sueldo de un cuidador y el resto de gastos.
Hoy ha llegado a Katmandu, me ha llamado y me he reunido con él en el Hotel Potala, su hotel habitual, el que me alojé las dos primeras noches. Esta noche, prodigiosamente hay luz. En la habitación de Puspa nos hemos juntado ocho personas, entre ellos Tejmani, una mujer y dos jóvenes. Hemos comido y bebido whisky. Puspa se recupera lentamente de una rotura de huesos en el pie y no puede caminar. Hemos cenado una especie de fast food nepalí. Consistía en unos trocitos de cabra guisada, copos de algún cereal y garbanzos secos, arroz seco tostado y cacahuetes. Todo venía en bolsas que Tejmani iba abriendo y poniendo con la mano en los platos. Comida seca que íbamos engullendo con ayuda del whisky. Entre trago y trago, broma y broma, hablando en nepalí, español e inglés Puspa me anuncia que me va a buscar un marido nepalí, o sea, un "arranged marriage" riendo le digo que vale que total como los non arranged acaban en divorcio quizá los arranged den más garantías. Tejmani para completar me dice que entonces tengo que comprarle un regalo al novio, en concreto un abrigo o....no le entiendo, va contentillo y su inglés ha empeorado notablemente.
Son ya las diez y media y todo el mundo se retira. Me acompaña uno de los jóvenes, sobrino de Puspa a mi hotel. Bromea y me dice que mañana es San Valentin que duerma bien y sueñe con un marido nepalí.
La verdad es que me lo he pasado bien aunque no entendiera ni una palabra, era como si los entendiera. Según me cuentan los hombres aquí solo se casan con vírgenes o como mucho viudas y como aquí nadie se divorcia pues no tienen especímenes raros como yo.
Puspa es miembro de un partido político que organiza encuentros de una semana una vez al año. Asisten representantes nepalíes de todo el mundo, Puspa representa a España. Su hermano es un político importante y este año ha ganado las elecciones. Lo curioso es su rol de consultor. Es el que da consejos y directrices a todo el mundo, les dice a qué país deben enviar los hijos a estudiar, qué tipo de negocio abrir, con quién casarse, como obtener los visados en España, etc...
Al día siguiente en su habitación ha empezado a llegar gente desde las diez de la mañana. Puspa había venido de Pashupatinah, el templo más importante para los hindús. Su habitación se ha convertido en lugar de peregrinación. Primero ha venido un hombre de unos cincuenta, han hablado y Puspa ha anotado cosas en su apretada agenda. A continuación ha llegado una parejita jóven, el chico al entrar se ha arrodillado y ha besado los pies de Puspa al tiempo que éste le tocaba la cabeza. Han hablado y me los ha presentado, son familia. Luego me ha dedicado unos minutos para organizar mi viaje a Pokhara y el treking a Muktinath.
Su llegada ha sido un gran acontecimiento pues nadie hace nada sin su consentimiento o consejo. Es un hombre muy ocupado. Por la tarde he ido a ver a la familia de Tejmani y en su casa me ha contado una bonita historia mientras comíamos un delicioso puding de arroz. Resulta que justo enfrente de su casa hay una especie de orfanato con ocho niños entre 8 y 14 años. Al parecer un buen día apareció por allí un alemán, preguntó si había huérfanos por allí. Recogieron a ocho de la calle y les ofrecieron una casa. El alemán desde hace un año envía unos 200€ al mes con el que paga la casa, la comida, el sueldo de un cuidador y el resto de gastos.
miércoles, 29 de julio de 2015
Un encuentro muy especial
No sé por dónde empezar, hoy me han pasado tantas cosas. He tomado el autobús desde Bhaktapur a Katmandú, era la una del mediodía y a los diez minutos de trayecto el autobús ha recogido un viejecito a las afueras de la ciudad. El hombre en cuanto ha subido al autobús y me ha visto se ha sentado a mi lado. Aparentaba unos setenta años, tenía las manos y parte de la cara completamente blanca, como una gran mancha. El caso es que me ha preguntado de dónde era y a dónde iba. Me ha aconsejado ir a Nagarkot y se me ha ofrecido a hacerme de guía. Yo no sabía muy bien qué responder, no sabía si era un hombre a la caza de guiris para hacerles de guía y así hacer un dinero extra o un hombre dispuesto a ayudarme desinteresadamente a cambio de hacer algo diferente y practicar su inglés que por cierto era excelente, incluso académico. Por este motivo no cabía duda de que había sido alguien importante ya que en Nepal los mayores de cuarenta no dominan a penas el inglés. Parecía tener mucha educación. Se llama Om Ram. Me explica que era un científico y que se había dedicado durante muchos años a la investigación. Le faltaban la mayoría de los dientes y eso dificultaba bastante la comprensión. Pero sí he entendido que había hecho un descubrimiento importante y que el gobierno no le había prestado mucha atención en su momento. También me ah dicho que había visitado las embajadas de gobiernos extranjeros pero que nadie mostró interés por su descubrimiento. El caso es que el hombre ha intentado explicarme alguna de sus teorías pero entre el ruido externo que entra por las ventanas y su escasa dentición no consigo entender a penas nada. Lo que sí he entendido es una frase: la luna es un instrumento. Lo ha repetido varias veces y es lo único que me ha quedado claro.
Om Ram habla con mucha tranquilidad, con la mirada limpia, es muy atento y su inglés me doy cuenta de que supera al mío. Me he disculpado por no poder entender todo su discurso pero el ruido de los cláxones es infernal. También me ha preguntado cuál era mi objetivo en la vida y le he dicho que viajar y estudiar. Estaba totalmente de acuerdo conmigo y que él no había estado en Europa pero que había estado en Bangkok, China, Singapur, India, etc. Se trata sin duda de alguien que en su momento fue importante. Hablaba y transmitía calma y sabiduría.
El chico de los billetes le ha pedido el dinero y me ha parecido entender que Om Ram me pedía que le pagara el billete, se lo he preguntado claramente y sin duda era lo que yo había entendido. De repente no me cuadraba mucho que un anciano se subiera a un autobús sin tener 17 rupias para el billete pero es una cosa más de las que no entiendo como extranjera aquí. No me ha importado en absoluto y he sacado 10 rupias pues no tenía más billetes pequeños. El chico me ha mirado como esperando más, en ese momento Om Ram ha sacado una pequeña libretita de su bolsillo y entre las páginas llevaba dos billetes de diez, le ha dado uno al chico sin esperar el cambio. Debo admitir que en ese momento he pensado que a lo mejor ese ancianito dulce y educado se dedicaba cada día a coger el autobús, buscar un guiri y ofrecérsele como guía, pero he apartado rápidamente esa idea de la cabeza pues su discurso era completamente sólido y desprendía demasiada educación. Simplemente era por ahorrarse unas rupias. Sobrevivir en Nepal no es nada fácil.
Al llegar a Katmandú, el bus se ha parado en medio de un tráfico horrible. La calle estaba cortada por una manifestación y los pasajeros han empezado a bajar del autobús para continuar a pie. Om Ram y yo hemos hecho lo mismo. Me ha cogido de la mano y se ha abierto paso entre la gente con determinación. En el trayecto me ha explicado también que había estudiado astronomía y que mi nombre tenía un significado según los astros. En un momento dado ha abierto su agenda y entre números y notas me ha enseñado su antigua tarjeta de presentación grapada a la libreta. La tarjeta decía algo así como El honorable Sr. Om Ra del Departamento de Predicción de terremotos. Me ha impresionado muchísimo.
Me ha explicado que tenía tres hijas y dos hijos. Y cogiéndome de la mano y por el tacto de la palma me ha dicho que yo tenía una buena naturaleza y mucha fuerza. Me ha acompañado e insistido en que lo llamara cuando quisiera, que su casa estaba disponible para mí. Al despedirnos me ha apretado las manos y me ha hecho prometer que lo llamaría. El propósito de su visita en Katmandú era encontrarse con un amigo.
Este país me sorprende tanto, no puedo dejar de pensar en cómo el lugar dónde nacemos nos condiciona tanto la vida.
Om Ram habla con mucha tranquilidad, con la mirada limpia, es muy atento y su inglés me doy cuenta de que supera al mío. Me he disculpado por no poder entender todo su discurso pero el ruido de los cláxones es infernal. También me ha preguntado cuál era mi objetivo en la vida y le he dicho que viajar y estudiar. Estaba totalmente de acuerdo conmigo y que él no había estado en Europa pero que había estado en Bangkok, China, Singapur, India, etc. Se trata sin duda de alguien que en su momento fue importante. Hablaba y transmitía calma y sabiduría.
El chico de los billetes le ha pedido el dinero y me ha parecido entender que Om Ram me pedía que le pagara el billete, se lo he preguntado claramente y sin duda era lo que yo había entendido. De repente no me cuadraba mucho que un anciano se subiera a un autobús sin tener 17 rupias para el billete pero es una cosa más de las que no entiendo como extranjera aquí. No me ha importado en absoluto y he sacado 10 rupias pues no tenía más billetes pequeños. El chico me ha mirado como esperando más, en ese momento Om Ram ha sacado una pequeña libretita de su bolsillo y entre las páginas llevaba dos billetes de diez, le ha dado uno al chico sin esperar el cambio. Debo admitir que en ese momento he pensado que a lo mejor ese ancianito dulce y educado se dedicaba cada día a coger el autobús, buscar un guiri y ofrecérsele como guía, pero he apartado rápidamente esa idea de la cabeza pues su discurso era completamente sólido y desprendía demasiada educación. Simplemente era por ahorrarse unas rupias. Sobrevivir en Nepal no es nada fácil.
Al llegar a Katmandú, el bus se ha parado en medio de un tráfico horrible. La calle estaba cortada por una manifestación y los pasajeros han empezado a bajar del autobús para continuar a pie. Om Ram y yo hemos hecho lo mismo. Me ha cogido de la mano y se ha abierto paso entre la gente con determinación. En el trayecto me ha explicado también que había estudiado astronomía y que mi nombre tenía un significado según los astros. En un momento dado ha abierto su agenda y entre números y notas me ha enseñado su antigua tarjeta de presentación grapada a la libreta. La tarjeta decía algo así como El honorable Sr. Om Ra del Departamento de Predicción de terremotos. Me ha impresionado muchísimo.
Me ha explicado que tenía tres hijas y dos hijos. Y cogiéndome de la mano y por el tacto de la palma me ha dicho que yo tenía una buena naturaleza y mucha fuerza. Me ha acompañado e insistido en que lo llamara cuando quisiera, que su casa estaba disponible para mí. Al despedirnos me ha apretado las manos y me ha hecho prometer que lo llamaría. El propósito de su visita en Katmandú era encontrarse con un amigo.
Este país me sorprende tanto, no puedo dejar de pensar en cómo el lugar dónde nacemos nos condiciona tanto la vida.
martes, 28 de julio de 2015
Precios y escuelas de Bhaktapur
Ocurre algo curioso cuando comparas el coste de ciertas cosas. Por ejemplo una habitación de hotel sencillo cuesta 300 rupias la noche pero si pides un café en el mismo hotel te cobran 100 rupias, es como si en España te cobraran 50€ por una noche de hotel y 15€ por un café. Y si pides un Dahl Bat te cobran 140 rupias (plato de comida típica) y si pides una cerveza te cobran 160 rupias, curioso ¿no?
Al parecer hasta hace unos meses y según me cuenta un amigo el café no existía aquí, los lugareños no lo toman solo los que quieren parecer más europeos o modernos.
Hoy ha sido un día entretenido. A las nueve de la mañana he desayunado en mi Café favorito, zumo de naranja, café y brownie. Luego me he ido con Suraj a su escuela. Hoy era el día en que los niños hacen ofrendas a la diosa de la enseñanza Sarasoti. Hemos salido en grupos de quince y cada grupo iba a un templo diferente, los niños traían de casa una bandejita con polvos rojos, arroz, dulces y una especie de mecha- vela. Hemos llegado con los mayores a uno de los templos y allí uno a uno ha hecho su ofrenda. Es una caseta embaldosada por dentro con azulejo blanco, y completamente sucio. Aquí la suciedad es algo que parece no molestar. A Sarasoti le gusta el blanco y en las imágenes siempre aparece vestida de blanco. Este ritual lo hacen una vez al año.
He visto que uno de los niños iba completamente de blanco y me ha extrañado mucho pues normalmente todos los alumnos llevan uniforme. Según me cuenta Suraj su padre murió hace poco y tiene que vestir de blanco todo un año y no comer tomate. Con lo difícil que es aquí mantener una prenda blanca. A continuación hemos regresado al colegio y nos han ofrecido comida. Comen a la una, entran en las clases y un profesor distribuye un trozo de papel de periódico a cada alumno, hace las veces de plato. Luego otra profesora con una gran bandeja metálica les pone un cucharón de Helan, una especie de crepe y patatas salteadas. Yo también he recibido mi ración y estaba todo buenísimo. Los niños comen sin hacer ningún asco, ruido o mueca extraña. Todos comen en silencio y sonrientes.
Los de trece años me han pedido que les hable de España, de mi y que les contara una historia. Les he contado la leyenda de Sant Jordi y lo que hacemos el 23 de abril en Cataluña. También han querido que les enseñara español así que con mucho gusto les he dado una pequeña lección, les ha encantado y lo escribían todo en su libreta.
Es una escuela muy sencilla, de tres plantas, construida con ladrillos, sin rebozar, las escaleras no tienen barandillas y las ventanas son simplemente una apertura, no tienen marcos ni cristales. Cada mañana al llegar a la escuela los niños se alinean en filas en el patio y hacen unos minutos de gimnasia antes de dirigirse a las aulas.
Por la tarde he visitado a mis amigas Kolpana y Matina y les he pedido que me acompañaran a comprar un sari rojo para mi madre. Kolpana ha negociado pero como era para mí, la extranjera, el comerciante no ha bajado mucho el precio. De todas formas he comprado un precioso sari rojo con bordados en hilo dorado. Después hemos tenido que ir a la costurera para que nos hiciera el top. Hemos entrado en un cuarto pequeño donde una joven cosía a máquina. Me ha costado mucho que entendieran las medidas de mi madre, y se reían pues no entendían como podía ser tan grande y gorda. En realidad no lo es pero al lado de ellas lo es sin duda.
Al parecer hasta hace unos meses y según me cuenta un amigo el café no existía aquí, los lugareños no lo toman solo los que quieren parecer más europeos o modernos.
Hoy ha sido un día entretenido. A las nueve de la mañana he desayunado en mi Café favorito, zumo de naranja, café y brownie. Luego me he ido con Suraj a su escuela. Hoy era el día en que los niños hacen ofrendas a la diosa de la enseñanza Sarasoti. Hemos salido en grupos de quince y cada grupo iba a un templo diferente, los niños traían de casa una bandejita con polvos rojos, arroz, dulces y una especie de mecha- vela. Hemos llegado con los mayores a uno de los templos y allí uno a uno ha hecho su ofrenda. Es una caseta embaldosada por dentro con azulejo blanco, y completamente sucio. Aquí la suciedad es algo que parece no molestar. A Sarasoti le gusta el blanco y en las imágenes siempre aparece vestida de blanco. Este ritual lo hacen una vez al año.
He visto que uno de los niños iba completamente de blanco y me ha extrañado mucho pues normalmente todos los alumnos llevan uniforme. Según me cuenta Suraj su padre murió hace poco y tiene que vestir de blanco todo un año y no comer tomate. Con lo difícil que es aquí mantener una prenda blanca. A continuación hemos regresado al colegio y nos han ofrecido comida. Comen a la una, entran en las clases y un profesor distribuye un trozo de papel de periódico a cada alumno, hace las veces de plato. Luego otra profesora con una gran bandeja metálica les pone un cucharón de Helan, una especie de crepe y patatas salteadas. Yo también he recibido mi ración y estaba todo buenísimo. Los niños comen sin hacer ningún asco, ruido o mueca extraña. Todos comen en silencio y sonrientes.
Los de trece años me han pedido que les hable de España, de mi y que les contara una historia. Les he contado la leyenda de Sant Jordi y lo que hacemos el 23 de abril en Cataluña. También han querido que les enseñara español así que con mucho gusto les he dado una pequeña lección, les ha encantado y lo escribían todo en su libreta.
Es una escuela muy sencilla, de tres plantas, construida con ladrillos, sin rebozar, las escaleras no tienen barandillas y las ventanas son simplemente una apertura, no tienen marcos ni cristales. Cada mañana al llegar a la escuela los niños se alinean en filas en el patio y hacen unos minutos de gimnasia antes de dirigirse a las aulas.
Por la tarde he visitado a mis amigas Kolpana y Matina y les he pedido que me acompañaran a comprar un sari rojo para mi madre. Kolpana ha negociado pero como era para mí, la extranjera, el comerciante no ha bajado mucho el precio. De todas formas he comprado un precioso sari rojo con bordados en hilo dorado. Después hemos tenido que ir a la costurera para que nos hiciera el top. Hemos entrado en un cuarto pequeño donde una joven cosía a máquina. Me ha costado mucho que entendieran las medidas de mi madre, y se reían pues no entendían como podía ser tan grande y gorda. En realidad no lo es pero al lado de ellas lo es sin duda.
domingo, 19 de julio de 2015
Hacia Namu Buda
Al salir de Dulikel, inicio una escarpada subida hacia el templo Kali, tramos y tramos de escaleras, se me hace interminable. Llego a la cima de una colina, esquivo el templo pues ya llevo unos 240 templos visitados y me encuentro con un maravilloso y limpísimo restaurante regentado por una familia de lo más amable. Desayuno. Asciendo una segunda colina de camino al siguiente pueblo. Después de cruzarme con ocho perros, veinte pollos, siete niños y miles de sonrisas llego a una carretera, la cruzo y sigo subiendo montaña arriba, son las 9.30, llevo una hora y media caminando y me quedan dos hasta Namu Buda.
En medio de la montaña al girar una curva me encuentro de repente con un batallón de 200 soldados en medio de la carretera haciendo maniobras, me detengo, todos se ríen y el mandamás hace un comentario, abren un pasillo entre ellos y me dejan pasar. Al cabo de dieciocho curvas más llego a otro poblado con casitas y veo una nevera de la cocacola dentro de una de ellas. Estoy sedienta, entro y una mujer de unos setenta años (más tarde me doy cuenta de que tiene unos cincuenta) me atiende muy amablemente. Me habla y me señala las gafas , se las presto y divertida me pide que le haga una foto. Tras saborear la cocacola caliente (pues la nevera estaba desenchufada) me enseña su casa, todo está muy limpio y organizado, me explica que tiene dos hijos , un "churi" y una "chura" deduzco, chico y chica.
Por fin llego a Namu Buda, es una aldea a los pies del monasterio, al entrar me encuentro con un grupo de peregrinos comiendo alegremente en uno de los puestos de comida, son tibetanos. Hay cerca una estupa, me siento y hago una ofrenda a un buda que hay en el interior de una casita. Tras tomar un te decido que he de volver en bus o en lo que sea, estoy muy cansada. A la salida del pueblo he visto un autobús así que pregunto a los tibetanos que a qué hora sale. Se ríen y me dicen que dentro de una hora. No sé qué les hace tanta gracia. Al cabo de una hora vuelvo y me acogen todos entre risas y repitiendo "namaste". Resulta que no es un autobús público sino que lo han alquilado para viajar desde Katmandú. Me siento, todos hablan y ríen y hacen un montón de chistes que no entiendo. Voy sentada al lado de una joven, me explica que tiene cuatro niños. Las mujeres van vestidas con largas faldas oscuras con rayas finas y los hombres van vestidos con pantalones y la mayoría llevan el pelo largo. Ponen música, más bien parecen cánticos apaches. Me siento super a gusto.
Llegamos a Dulikel, el autobús para para que me baje, he tenido que gesticular un montón para que entiendan que no voy a Katmandú. Se van riendo a carcajadas.
Me encuentro con Sudip y me lleva a comer a un pueblo vecino, Banepa. Es su ciudad. Me pregunta la edad, él tiene 27 años. Comemos Dal Bat Takali que es la especialidad de la zona y la pedir la cuenta el camarero me la trae a mí. Está claro que no es la primera vez que lo hace, Sudip no mueve ni un músculo, está acostumbrado a que paguen los turistas. No me importa ya que me hace de guía.
A continuación vamos a Panauti. Al entrar tengo la sensación de que he retrocedido unos 300 años. Todo es tan antiguo, la gente lleva ropajes muy curiosos y coloridos. Visitamos el templo principal, hay gente orando y cantando. En este país la oración parece ser el pasatiempo habitual de los mayores de cincuenta. Se pasan el día haciendo ofrendas a los dioses. Según me cuenta Sudip entre los 20 y los 50 trabajan y luego se dedican a orar.
Me invita a tomar café en su casa. No me apetece la idea pero acepto. Al entrar me lleva a una habitación, su habitación, en la que hay una cama, y una mesa. Le digo que prefiero tomar el café en el pasillo de la casa. Aquí una habitación es un hogar pero para mí es demasiado íntimo y no me siento cómoda. Me ofrece un nescafé y al acabar le pido que me lleve de regreso a Bhaktapur. No me resulta agradable la compañía masculina aquí, nos separan siglos de civilización y cultura, y las conversaciones son poco naturales.
En medio de la montaña al girar una curva me encuentro de repente con un batallón de 200 soldados en medio de la carretera haciendo maniobras, me detengo, todos se ríen y el mandamás hace un comentario, abren un pasillo entre ellos y me dejan pasar. Al cabo de dieciocho curvas más llego a otro poblado con casitas y veo una nevera de la cocacola dentro de una de ellas. Estoy sedienta, entro y una mujer de unos setenta años (más tarde me doy cuenta de que tiene unos cincuenta) me atiende muy amablemente. Me habla y me señala las gafas , se las presto y divertida me pide que le haga una foto. Tras saborear la cocacola caliente (pues la nevera estaba desenchufada) me enseña su casa, todo está muy limpio y organizado, me explica que tiene dos hijos , un "churi" y una "chura" deduzco, chico y chica.
Por fin llego a Namu Buda, es una aldea a los pies del monasterio, al entrar me encuentro con un grupo de peregrinos comiendo alegremente en uno de los puestos de comida, son tibetanos. Hay cerca una estupa, me siento y hago una ofrenda a un buda que hay en el interior de una casita. Tras tomar un te decido que he de volver en bus o en lo que sea, estoy muy cansada. A la salida del pueblo he visto un autobús así que pregunto a los tibetanos que a qué hora sale. Se ríen y me dicen que dentro de una hora. No sé qué les hace tanta gracia. Al cabo de una hora vuelvo y me acogen todos entre risas y repitiendo "namaste". Resulta que no es un autobús público sino que lo han alquilado para viajar desde Katmandú. Me siento, todos hablan y ríen y hacen un montón de chistes que no entiendo. Voy sentada al lado de una joven, me explica que tiene cuatro niños. Las mujeres van vestidas con largas faldas oscuras con rayas finas y los hombres van vestidos con pantalones y la mayoría llevan el pelo largo. Ponen música, más bien parecen cánticos apaches. Me siento super a gusto.
Llegamos a Dulikel, el autobús para para que me baje, he tenido que gesticular un montón para que entiendan que no voy a Katmandú. Se van riendo a carcajadas.
Me encuentro con Sudip y me lleva a comer a un pueblo vecino, Banepa. Es su ciudad. Me pregunta la edad, él tiene 27 años. Comemos Dal Bat Takali que es la especialidad de la zona y la pedir la cuenta el camarero me la trae a mí. Está claro que no es la primera vez que lo hace, Sudip no mueve ni un músculo, está acostumbrado a que paguen los turistas. No me importa ya que me hace de guía.
A continuación vamos a Panauti. Al entrar tengo la sensación de que he retrocedido unos 300 años. Todo es tan antiguo, la gente lleva ropajes muy curiosos y coloridos. Visitamos el templo principal, hay gente orando y cantando. En este país la oración parece ser el pasatiempo habitual de los mayores de cincuenta. Se pasan el día haciendo ofrendas a los dioses. Según me cuenta Sudip entre los 20 y los 50 trabajan y luego se dedican a orar.
Me invita a tomar café en su casa. No me apetece la idea pero acepto. Al entrar me lleva a una habitación, su habitación, en la que hay una cama, y una mesa. Le digo que prefiero tomar el café en el pasillo de la casa. Aquí una habitación es un hogar pero para mí es demasiado íntimo y no me siento cómoda. Me ofrece un nescafé y al acabar le pido que me lleve de regreso a Bhaktapur. No me resulta agradable la compañía masculina aquí, nos separan siglos de civilización y cultura, y las conversaciones son poco naturales.
miércoles, 1 de julio de 2015
De camino al templo Namu Buda
Estoy en Bhaktapur. Esta mañana me he despertado a las seis, al son de los gargajos de mi vecino el de la 108. Son dos indios y han empezado a hablar y gritar como si estuvieran solos en el hotel. Han iniciado el ritual de higiene tan común aquí; es un aclarado de garganta que dura entre seis y diez minutos. De hecho es un ritual que repiten cientos de veces al día.
Los newar aquí en Bahktapur se despiertan muy temprano, entre las cinco y las seis de la mañana, hacen sus gargajos, desayunan arroz y se van a trabajar. Lo curioso es que a esas horas hablan mucho y muy deprisa, me pregunto que tendrán que explicarse si se acaban de levantar!
Me gustaría explicar mi aventura de ayer de camino a Namu Buda. Según los consejos de mi amigo Tejmani me levanté a las seis y cogí el autobús de las seis y media para Dulikel. Tejmani dice que a esas horas se ven más cosas, lo que no sabe es que cada mañana hay una niebla tremenda que no te permite ver gran cosa y lo peor es que se mantiene durante el día. Es un efecto extraño, hace mucho sol pero las montañas parecen estar cubiertas por un gran velo blanco.
A las siete y media estaba en Dulikel, como de costumbre los diablillos del autobús que cobran los billetes no me devuelven el cambio, como para ellos unas rupias marcan la diferencia no protesto pero me los quedo mirando unos segundos, el problema es que nunca llego a saber el precio real pues no les entiendo. Normalmente les doy un billete de diez rupias y si protestan les doy otro de cinco.
Al llegar a Dulikel he buscado donde tomar un café. No es un lugar donde llegan los turistas así que los bares que hay son para lugareños y cuesta distinguirlos. Entro en uno y pido shell y te, el shell es un rosco grande como de pasta de churro que está bastante bueno. La señora del bar parece estar de mal humor, me mira mal, dice algo al resto de comensales y se va. Aquí cuando pides algo parecen no entender, pero a la media hora vuelven con lo que has pedido, es solo una cuestión de paciencia. La señora regresa con un té y dos shells churrascados completamente negros e incomestibles. Me tomo el te, ella me mira desde los fogones, yo, mal dormida y peor despertada le digo: este shell no está bueno. Se acerca, lo toquetea con las manos y se va.
A continuación recorro el pueblo y me dirijo al inicio del sendero en dirección a Namu Buda, un monasterio budista lugar de peregrinación para los tibetanos. De camino me llama Sudip, un joven presuntuoso que había conocido la noche anterior en el Black Coffee Cup y que se había ofrecido a enseñarme la región. Como era un amigo de Prakash no pude negarme. Pero esta mañana lo único que quería era caminar sola y no ser el entretenimiento de nadie. Quedamos en comer juntos por la tarde.
Los newar aquí en Bahktapur se despiertan muy temprano, entre las cinco y las seis de la mañana, hacen sus gargajos, desayunan arroz y se van a trabajar. Lo curioso es que a esas horas hablan mucho y muy deprisa, me pregunto que tendrán que explicarse si se acaban de levantar!
Me gustaría explicar mi aventura de ayer de camino a Namu Buda. Según los consejos de mi amigo Tejmani me levanté a las seis y cogí el autobús de las seis y media para Dulikel. Tejmani dice que a esas horas se ven más cosas, lo que no sabe es que cada mañana hay una niebla tremenda que no te permite ver gran cosa y lo peor es que se mantiene durante el día. Es un efecto extraño, hace mucho sol pero las montañas parecen estar cubiertas por un gran velo blanco.
A las siete y media estaba en Dulikel, como de costumbre los diablillos del autobús que cobran los billetes no me devuelven el cambio, como para ellos unas rupias marcan la diferencia no protesto pero me los quedo mirando unos segundos, el problema es que nunca llego a saber el precio real pues no les entiendo. Normalmente les doy un billete de diez rupias y si protestan les doy otro de cinco.
Al llegar a Dulikel he buscado donde tomar un café. No es un lugar donde llegan los turistas así que los bares que hay son para lugareños y cuesta distinguirlos. Entro en uno y pido shell y te, el shell es un rosco grande como de pasta de churro que está bastante bueno. La señora del bar parece estar de mal humor, me mira mal, dice algo al resto de comensales y se va. Aquí cuando pides algo parecen no entender, pero a la media hora vuelven con lo que has pedido, es solo una cuestión de paciencia. La señora regresa con un té y dos shells churrascados completamente negros e incomestibles. Me tomo el te, ella me mira desde los fogones, yo, mal dormida y peor despertada le digo: este shell no está bueno. Se acerca, lo toquetea con las manos y se va.
A continuación recorro el pueblo y me dirijo al inicio del sendero en dirección a Namu Buda, un monasterio budista lugar de peregrinación para los tibetanos. De camino me llama Sudip, un joven presuntuoso que había conocido la noche anterior en el Black Coffee Cup y que se había ofrecido a enseñarme la región. Como era un amigo de Prakash no pude negarme. Pero esta mañana lo único que quería era caminar sola y no ser el entretenimiento de nadie. Quedamos en comer juntos por la tarde.
lunes, 29 de junio de 2015
El dinero ha llegado!
Queridos amigos, Suraj recibió el dinero 24 horas después de enviarlo, me llamó a casa emocionado y dando las gracias, dice que hace dos semanas que se ha reabierto la escuela donde trabaja pero que faltan muchos niños porque las familias están desplazadas y viviendo fuera de la ciudad.
lunes, 22 de junio de 2015
Segunda recaudación
Hoy he podido enviar por Western Union la segunda recaudación, un total de 450€, el envío es de 420€ que al cambio son 45.204,52 rupias y el coste del envío han sido 33€.
Quiero dar las gracias a Elsa y Jose, Eusebio y Nani, Carlos, Eli, Ana, Consuelo, Cristina, Neus y mis compañeras de las Dominicas.
He enviado un mensaje a Suraj por Facebook, y en cuanto tenga noticias os las hago llegar.
Quiero dar las gracias a Elsa y Jose, Eusebio y Nani, Carlos, Eli, Ana, Consuelo, Cristina, Neus y mis compañeras de las Dominicas.
He enviado un mensaje a Suraj por Facebook, y en cuanto tenga noticias os las hago llegar.
Huchas solidarias
Hola a todos,
Ya están hechas las huchas solidarias, gracias a Eli quien sugirió la idea para ponerlas en comercios conocidos y seguir recaudando. Olga Sanchez, mi amiga ilustradora se ofreció para crear el diseño e imprimirlas, han quedado chulísimas. ¡Gracias Olga!
Ya están hechas las huchas solidarias, gracias a Eli quien sugirió la idea para ponerlas en comercios conocidos y seguir recaudando. Olga Sanchez, mi amiga ilustradora se ofreció para crear el diseño e imprimirlas, han quedado chulísimas. ¡Gracias Olga!
Y sobre todo gracias a las chicas que me habéis aceptado una para ponerla en vuestra tienda o empresa: Eli, Raquel, Neus, Lidia, Zaira, Olga y Montserrat.
viernes, 19 de junio de 2015
Las castas
Hoy Tejmani me ha llevado a un parque, seco y polvoriento, donde hemos comido unas mandarinas y hemos hablado de política y de las castas. Al parecer hay cuatro: Bramanes, Chetri, Baishy y Shudra. Los bramanes son los más adinerados, ocupan la clase política y las profesiones liberales; educación, medicina y leyes. Los Chetri y los Baishy son los soldados y los escaladores respectivamente. Y por último están los Shudra, esta es la clase más baja y trabajan en la construcción, los campos y la escasa industria.
Por la tarde hemos visitado Budanhylhakanta, un lugar donde hay una estatua de Visnu en color negro y de cinco metros estirada sobre un gran estanque de agua. Tejmani me cuenta que la familia real en 2000 no podía visitar este templo pues creían firmemente que les podía perjudicar. ¿Habían desatado la furia de Visnu?
Las camas aquí son durísimas, los colchones están hechos de fibra de coco, y al cabo de unas horas tengo unos dolores de cadera horribles, será de tanto caminar.
Llevo tres semanas aquí y no consigo ir sola a los sitios, todo el mundo se empeña en acompañarme. Esta mañana, tras tomar un zumo de naranja en el Black Coffee Cup de Bhaktapur, el dueño me ha invitado a sentarme con sus amigos. Eran tres, uno de ellos, bastante arrogante no paraba de hacerme preguntas. Le he comentado que estaba pensando en ir a Dulikel mañana, y qué casualidad, él trabaja allí. Se ha empeñado en hacerme de guía. He aceptado por no hacer un feo al dueño del bar(Prakash) que tan bien me trata siempre. Hemos seguido charlando sobre las diferencias culturales entre Nepal y España y han terminado haciéndome la famosa pregunta: ¿Estás casada? No ¿Por qué? Me he encogido de hombros y no he respondido, Prakash me ha echado un cable cambiando de tema. Por muchas explicaciones que les de nunca entenderán la manera de vivir fuera de su país.
Gracias dominicas!!!
Esta semana ha sido muy emocionante, después de 38 años, las niñas que íbamos a las Dominicas de Sant Andreu hemos creado un grupo de whatsup para poder celebrar un reencuentro. Lo mejor es que entre todas han aportado un importante donativo para la familia Shresta en Nepal: gracias a ellas se ha recaudado 425€!!! Todo un capital allí en Bhaktapur.
MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!
El lunes sin falta haré el envío por Western Union
MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!
El lunes sin falta haré el envío por Western Union
miércoles, 17 de junio de 2015
Noticias de la familia Shrestha
Queridos amigos,
he hecho un corta y pega del email que he recibido de Suraj Shrestha, uno de los hijos, y en el que explica que en estos momentos cada familia se tiene que encargar de demoler los restos de su propia casa antes de que lleguen los monzones.
Suraj dice:
I will further send u photos today and we r staying in jagati but u can put address of inacho bhaktapur-6 my old address in parcel . Now all are destroying their houses up to two floors and they will destroy all floors after monsoon as monsoon is coming soon. Yeah i m going to school and working with student. Thanks for ur support once again. all over dust and dirt in bhaktapur as all r destroying remaining part of the houses. It is difficult to work in school this time as they r also suffering from income as most of the parents of our school lost their shelter. We r also destroying remaining part of our house on saturday. what r u doing now? And your daughter is in school? Sweet rememberance to you and your friends and family. Suraj
he hecho un corta y pega del email que he recibido de Suraj Shrestha, uno de los hijos, y en el que explica que en estos momentos cada familia se tiene que encargar de demoler los restos de su propia casa antes de que lleguen los monzones.
Suraj dice:
I will further send u photos today and we r staying in jagati but u can put address of inacho bhaktapur-6 my old address in parcel . Now all are destroying their houses up to two floors and they will destroy all floors after monsoon as monsoon is coming soon. Yeah i m going to school and working with student. Thanks for ur support once again. all over dust and dirt in bhaktapur as all r destroying remaining part of the houses. It is difficult to work in school this time as they r also suffering from income as most of the parents of our school lost their shelter. We r also destroying remaining part of our house on saturday. what r u doing now? And your daughter is in school? Sweet rememberance to you and your friends and family. Suraj
jueves, 11 de junio de 2015
Bhaktapur en ruinas
Esta mañana me han llegado las fotos que mi amigo Suraj me ha enviado de Baktapur, estoy impactada. No queda nada, salvo las bases de algunos templos y algunos porches de madera, el resto está arrasado, veo en las fotos que están completamente solos, trabajan con guantes y cascos y nada más, ni palas ni carretillas, ni mucho menos excavadoras.
Ya no queda vida, solo quedan los muertos bajo los escombros.
Ya no queda vida, solo quedan los muertos bajo los escombros.
martes, 9 de junio de 2015
Pashupatinah y Bouda Nath, hinduistas versus budistas
Tezmani me ha llevado a visitar el templo hinduista más importante de Nepal y de India. He conocido unos peregrinos que se pasan todo un mes sentados cerca del templo, en cualquier espacio entre los gahts (pequeña construcción en la que se llevan a cabo las cremaciones) sentados en torno a una gran cazuela llena de sopa de lentejas y desnudos. El más activo me pregunta que de dónde soy, y me da permiso para fotografiarlos que no quieren rupias, dicen que tienen la piel como ropa, las lentejas como alimento y a Dios. Me explica que han venido desde Rajastan para quedarse aquí un mes orando. Es un hombre divertido y nada parece molestarle.
Cerca hay dos hombres sentados, con largas barbas y cabello, desnudos completamente y con una especie de tanga metálico, se trata de una cadena gruesa con un triángulo metálico que justo les tapa los genitales. Se han embadurnado el cuerpo con una sustancia blanca y con otra amarilla se pintan la frente. Todos miramos sin comprender. Son hombres religiosos que solo creen en el hoy y en el ahora y que no necesitan más que a sus dioses para sentirse completos.
Más adelante veo otros con ropajes de color amarillo y naranja y con la frente pintada de rojo. Al parecer y a diferencia del budismo, el hinduismo ha visto decrecer dramáticamente el número de monjes. En el hinduismo, los creyentes, que son todos, practican rituales a diario, visitan los templos, y untan la frente de los dioses Ganesh, Visnu, Ram o Brama con polvos rojos y leche.
Pashupatinah solo puede ser visitado por hindúes, el río Bagmati bordea el templo, está sucio y lleno de basura, veo a una mujer que lava los platos. Comemos en un chiringuito a las afueras del templo, está abarrotado y la comida es buenísima. Como mi plato preferido: chop, shell y sopa de verduras.
Cerca hay dos hombres sentados, con largas barbas y cabello, desnudos completamente y con una especie de tanga metálico, se trata de una cadena gruesa con un triángulo metálico que justo les tapa los genitales. Se han embadurnado el cuerpo con una sustancia blanca y con otra amarilla se pintan la frente. Todos miramos sin comprender. Son hombres religiosos que solo creen en el hoy y en el ahora y que no necesitan más que a sus dioses para sentirse completos.
Más adelante veo otros con ropajes de color amarillo y naranja y con la frente pintada de rojo. Al parecer y a diferencia del budismo, el hinduismo ha visto decrecer dramáticamente el número de monjes. En el hinduismo, los creyentes, que son todos, practican rituales a diario, visitan los templos, y untan la frente de los dioses Ganesh, Visnu, Ram o Brama con polvos rojos y leche.
Pashupatinah solo puede ser visitado por hindúes, el río Bagmati bordea el templo, está sucio y lleno de basura, veo a una mujer que lava los platos. Comemos en un chiringuito a las afueras del templo, está abarrotado y la comida es buenísima. Como mi plato preferido: chop, shell y sopa de verduras.
A continuación hemos ido a Bouda Nath, un templo budista, al estilo de Swayambounath. Es precioso y enorme, la cúpula completamente blanca resplandece. Aquí descubro unos molinillos gigantes en el interior de un Gompa (monasterio). Entro y hago girar el enrome molinillo, mide dos metros y es de color rojo y dorado, pienso en mi familia.
Gracias Olga, Merche y Toni
Paquete enviado!!!
Esta mañana he enviado un paquete con lo que hemos recogido y que creemos útil ahora que se acercan los monzones en Nepal. Mis amigos Merche, Toni y Olga han donado 8 impermeables chulísimos que les serán muy útiles. He incluido también jabón, velas y ropa de niña. El paquete que envié en mayo llegó en tres semanas, espero que este tarde lo mismo. Lástima que sea tan caro enviar paquetes pues 7 kilos cuesta 53€.
Tal y como os comenté en estos momentos preparo un envío de dinero por Western Union ya que sale más barato y destinado a la familia de Bahktapur de Suraj Shrestha.
Esta mañana he enviado un paquete con lo que hemos recogido y que creemos útil ahora que se acercan los monzones en Nepal. Mis amigos Merche, Toni y Olga han donado 8 impermeables chulísimos que les serán muy útiles. He incluido también jabón, velas y ropa de niña. El paquete que envié en mayo llegó en tres semanas, espero que este tarde lo mismo. Lástima que sea tan caro enviar paquetes pues 7 kilos cuesta 53€.
Tal y como os comenté en estos momentos preparo un envío de dinero por Western Union ya que sale más barato y destinado a la familia de Bahktapur de Suraj Shrestha.
jueves, 4 de junio de 2015
Los matrimonios pactados
Son las ocho y media de la mañana, estoy en la cama, hoy voy a hacer como en Barcelona leer y escribir hasta que me canse. De repente tengo tanta vida social que estoy estresada. Ayer pasé doce horas con Tezmani, fue muy intenso, me doy cuenta que para él soy toda una atracción y quiere que me quede en Katmandú a toda costa, yo le expliqué que no es para mí, que yo prefiero Bhaktapur, es más tranquilo.
Tezmani me llevó ayer a ver el templo hinduista más famoso de Nepal, Pashupatinah, la estupa gigante de Bouda Nath y la estatua de Visnu en el agua, y acabamos cenando en su casa con su familia. Vive en un barrio muy tranquilo, sin tráfico. Enfilamos una calle flanqueada por grandes y bonitas casas de dos plantas con grandes ventanales y las fachadas pintadas de rosa, azul o amarillo. Parecía el barrio de los ricachones del Valle, pero resulta que esas casas están compartidas por varias familias, tantas como habitaciones tiene la casa. Tezmani dice que en esas casas vive la clase media. Entramos en una de ellas, su hogar, el espacio está perfectamente organizado, hay dos camas grandes, una para la pareja y la otra para los dos hijos. Supongo que en estas condiciones los hijos comparten cama hasta que se casan. En una esquina hay una mesa con un ordenador, y varias cajas, en otra esquina un mueble con fotos, abalorios de mujer, libros y vasos y en la otra pared la ropa bien colocada en perchas que cuelgan de una barra. Todo está limpio, los niños de 5 y 7 años están muy contentos de verme. También vienen a visitarme dos sobrinos que viven bajo su custodia y dos vecinos, todos entre 20 y 22 años. Son todos muy correctos, sonríen mucho y tienen un inglés impecable.
Después de jugar al juego de las palabras con Kashuel el hijo pequeño, se inician los preparativos para la cena. En primer lugar Tejmani manda a los niños y a los sobrinos fuera a jugar. Saca una mesa de no sé donde y cierra la puerta. A los cinco minutos llega la mujer, una joven bellísima y sonriente, Tejmani no me la presenta, pero yo le pregunto por su nombre y la saludo como corresponde. Nos trae los entrantes: un plato con soja tostada, otro con cordero estofado y otro con zanahoria y nabo a rodajas. Lo acompañamos con una cerveza. Yo sigo esperando compartir la cena con la mujer y los hijos pero no, es una cena para él y para mí. La mujer no sale de la cocina. Cuando llega el famoso Dahl (arroz) le pregunto sobre su mujer, cómo se conocieron, cuándo se casaron. Tezmani me dice que fue un "arranged marriage", un matrimonio pactado de antemano por el padre. Cuando se casó tenía veinticinco años y su mujer veinte. Durante los primeros dos años ella se quedó con los padres de él para cuidarlos según marca la tradición, y él se vino a Katmandú a buscar trabajo. Ambos proceden de un pueblo cerca de Phokara. En Nepal la nuera pasa a ser propiedad de la familia del marido y debe por lo tanto cuidar de la nueva familia y no de la suya propia. Las decisiones importantes las toma el hermano mayor y de ahí que el resto de hermanos deba siempre consultar al hermano mayor cualquier tema personal o de trabajo. Tejmani me explica que tener hijas en Nepal no es buena cosa pues hay que ahorrar mucho para poder ofrecer una buena dote cuando se casan.
Ganga, la hermana de Tezmani, ya me comentó que las mujeres no tienen aquí ningún derecho, es más algunas familias no dejan que sus hijas estudien.
Tezmani me llevó ayer a ver el templo hinduista más famoso de Nepal, Pashupatinah, la estupa gigante de Bouda Nath y la estatua de Visnu en el agua, y acabamos cenando en su casa con su familia. Vive en un barrio muy tranquilo, sin tráfico. Enfilamos una calle flanqueada por grandes y bonitas casas de dos plantas con grandes ventanales y las fachadas pintadas de rosa, azul o amarillo. Parecía el barrio de los ricachones del Valle, pero resulta que esas casas están compartidas por varias familias, tantas como habitaciones tiene la casa. Tezmani dice que en esas casas vive la clase media. Entramos en una de ellas, su hogar, el espacio está perfectamente organizado, hay dos camas grandes, una para la pareja y la otra para los dos hijos. Supongo que en estas condiciones los hijos comparten cama hasta que se casan. En una esquina hay una mesa con un ordenador, y varias cajas, en otra esquina un mueble con fotos, abalorios de mujer, libros y vasos y en la otra pared la ropa bien colocada en perchas que cuelgan de una barra. Todo está limpio, los niños de 5 y 7 años están muy contentos de verme. También vienen a visitarme dos sobrinos que viven bajo su custodia y dos vecinos, todos entre 20 y 22 años. Son todos muy correctos, sonríen mucho y tienen un inglés impecable.
Después de jugar al juego de las palabras con Kashuel el hijo pequeño, se inician los preparativos para la cena. En primer lugar Tejmani manda a los niños y a los sobrinos fuera a jugar. Saca una mesa de no sé donde y cierra la puerta. A los cinco minutos llega la mujer, una joven bellísima y sonriente, Tejmani no me la presenta, pero yo le pregunto por su nombre y la saludo como corresponde. Nos trae los entrantes: un plato con soja tostada, otro con cordero estofado y otro con zanahoria y nabo a rodajas. Lo acompañamos con una cerveza. Yo sigo esperando compartir la cena con la mujer y los hijos pero no, es una cena para él y para mí. La mujer no sale de la cocina. Cuando llega el famoso Dahl (arroz) le pregunto sobre su mujer, cómo se conocieron, cuándo se casaron. Tezmani me dice que fue un "arranged marriage", un matrimonio pactado de antemano por el padre. Cuando se casó tenía veinticinco años y su mujer veinte. Durante los primeros dos años ella se quedó con los padres de él para cuidarlos según marca la tradición, y él se vino a Katmandú a buscar trabajo. Ambos proceden de un pueblo cerca de Phokara. En Nepal la nuera pasa a ser propiedad de la familia del marido y debe por lo tanto cuidar de la nueva familia y no de la suya propia. Las decisiones importantes las toma el hermano mayor y de ahí que el resto de hermanos deba siempre consultar al hermano mayor cualquier tema personal o de trabajo. Tejmani me explica que tener hijas en Nepal no es buena cosa pues hay que ahorrar mucho para poder ofrecer una buena dote cuando se casan.
Ganga, la hermana de Tezmani, ya me comentó que las mujeres no tienen aquí ningún derecho, es más algunas familias no dejan que sus hijas estudien.
miércoles, 3 de junio de 2015
Visita al templo budista de Baktapur
Esta mañana y ya instalada en casa de mis amigos, me he despertado a las seis de la mañana, todo el mundo estaba ya despierto y preparándose para trabajar. Kalpana, la madre de Suchin y Suraj me ha traído te y pastas y lo hemos tomado en el terrado de la casa donde tienen un gallo y unas treinta palomas todas blancas. Aquí tener palomas es uno de los pasatiempos. He explicado a Kalpana que quería ir a un monasterio budista a meditar. Después de desayunar me ha llevado a un magnífico templo llamado Munibiarh donde tienen un gran buda dorado donación de Tailandia. Vive una comunidad de monjes budistas. He meditado durante una hora y un joven monje me ha venido a buscar, estaban preparando la comida. Eran las once y al ver a una extranjera se han sentido muy honrados y nos han invitado a entrar en la sala donde se disponían a comer. Antes de recibir los alimentos hemos orado, yo no conocía el ritual pero he repetido los cánticos como he podido. El lama ha insistido en que comiera a su lado pero amablemente Kalpana le ha dicho que ya habíamos comido y con una sonrisa, reverencia y un Namaste nos hemos ido.
Más tarde, sobre las doce Kalpana ha insistido en que subiera a casa, señalándome el suelo me ha dicho que me sentara y me ha traido una bandeja con arroz, lentejas, verdura y huevo. Yo no tenía hambre pero no quería despreciarla y me lo he comido todo. Lo peor del día ha sido ir al baño. Aquí se trata de un cuarto oscuro con un agujero en el suelo. La casa no tiene ningún tipo de lavamanos o pica. Se lavan en un barreño. Hoy es sábado, día de fiesta, las mujeres lavan la ropa en la calle y los niños no tienen colegio. Es el día de la colada y el baño. Vuelvo a Katmandú a ver a Tezmani.
Vuelvo al Hotel Cochambre pues he llegado muy cansada como para buscar otro hotel. En el camino de Baktapur a Katmandu una chica me ha vomitado encima...me he limpiado como he podido. Al bajar del bus el hedor externo (pues a menudo huele a comida podrida) y mi propio olor me han hecho la caminata horrorosa, además me he equivocado de parada, me he bajado no sé donde y he tenido que caminar 300 metros de más hasta que he encontrado el Royale Palace el cual está cerca de mi hotel. Esperaré a Tezmani.
Más tarde, sobre las doce Kalpana ha insistido en que subiera a casa, señalándome el suelo me ha dicho que me sentara y me ha traido una bandeja con arroz, lentejas, verdura y huevo. Yo no tenía hambre pero no quería despreciarla y me lo he comido todo. Lo peor del día ha sido ir al baño. Aquí se trata de un cuarto oscuro con un agujero en el suelo. La casa no tiene ningún tipo de lavamanos o pica. Se lavan en un barreño. Hoy es sábado, día de fiesta, las mujeres lavan la ropa en la calle y los niños no tienen colegio. Es el día de la colada y el baño. Vuelvo a Katmandú a ver a Tezmani.
Vuelvo al Hotel Cochambre pues he llegado muy cansada como para buscar otro hotel. En el camino de Baktapur a Katmandu una chica me ha vomitado encima...me he limpiado como he podido. Al bajar del bus el hedor externo (pues a menudo huele a comida podrida) y mi propio olor me han hecho la caminata horrorosa, además me he equivocado de parada, me he bajado no sé donde y he tenido que caminar 300 metros de más hasta que he encontrado el Royale Palace el cual está cerca de mi hotel. Esperaré a Tezmani.
jueves, 28 de mayo de 2015
La familia de Suchin
Hoy ha sido demasiado intenso. A las ocho y media he ido a buscar a Suchin y me ha llevado a su casa para que me instalara allí. Es una antigua casa newar, hemos atravesado un pasadizo que da a un patio interior donde hay un pozo y un pequeño templo donde los vecinos cuando se levantan hacen sus ofrendas. Hemos subido unas escaleras estrechas y empinadas completamente a oscuras, en el primer piso el techo era tan bajo que no podía ponerme de pie. Hemos entrado en una habitación donde estaba la abuela y me la ha presentado, estirada en la cama me ha sonreído..
He conocido también al padre y a la madre, una bella mujer de unos cuarenta y cinco años. Mi nueva habitación es grande con telas en el techo y una alfombra grande en el suelo, un camastro y un baúl que hace las veces de armario y de mesita de noche. Me cuesta entender como gente tan educada y bien vestida vive en un lugar tan humilde.
A continuación hemos ido a la casa de comidas del padre Bal Krisna. Ataviado con el traje típico newar: un pantalón blanco ancho y una túnica encima con un gorro tipo turco, de colores. Se trata de un comedor para lugareños, entro en la cocina, está oscura y es muy sencilla, hay dos fogones con grandes ollas, una mesa llena de fuentes con comida. me ofrecen sopa de verdura y té, todo delicioso.
Después he salido a pasear y a las seis de la tarde vuelvo al Black Coffee Cup donde el dueño me invita a cenar. Hay una fiesta. Me lleva a otro restaurante con su familia, dice que está contento de que me guste tanto su bar. Nos dirigimos a un restaurante de tres pisos con terraza en el último, Beer Garden, es muy elegante, con luz, buenas mesas y sillas. Nos sentamos y nos traen unos platos de ensalada picante y pollo, Dal Bat Takani, la comida típica newar, arroz, sopa de lentejas, ensalada dulce de coco y magrana, crema de guisantes y cordero estofado. Todo está delicioso.
El dueño cuyo nombre desconozco, me enseña todo el restaurante, su familia está comiendo en la terraza, me los presenta a todos, soy como un invitado de honor. Los hombres están sentados separados de las mujeres. En Nepal las mujeres carecen de derechos.
He conocido a Sunita de dieciocho años y Rabina de trece, tienen mucha curiosidad y no paran de hacerme preguntas en un inglés excelente.
He conocido también al padre y a la madre, una bella mujer de unos cuarenta y cinco años. Mi nueva habitación es grande con telas en el techo y una alfombra grande en el suelo, un camastro y un baúl que hace las veces de armario y de mesita de noche. Me cuesta entender como gente tan educada y bien vestida vive en un lugar tan humilde.
A continuación hemos ido a la casa de comidas del padre Bal Krisna. Ataviado con el traje típico newar: un pantalón blanco ancho y una túnica encima con un gorro tipo turco, de colores. Se trata de un comedor para lugareños, entro en la cocina, está oscura y es muy sencilla, hay dos fogones con grandes ollas, una mesa llena de fuentes con comida. me ofrecen sopa de verdura y té, todo delicioso.
Después he salido a pasear y a las seis de la tarde vuelvo al Black Coffee Cup donde el dueño me invita a cenar. Hay una fiesta. Me lleva a otro restaurante con su familia, dice que está contento de que me guste tanto su bar. Nos dirigimos a un restaurante de tres pisos con terraza en el último, Beer Garden, es muy elegante, con luz, buenas mesas y sillas. Nos sentamos y nos traen unos platos de ensalada picante y pollo, Dal Bat Takani, la comida típica newar, arroz, sopa de lentejas, ensalada dulce de coco y magrana, crema de guisantes y cordero estofado. Todo está delicioso.
El dueño cuyo nombre desconozco, me enseña todo el restaurante, su familia está comiendo en la terraza, me los presenta a todos, soy como un invitado de honor. Los hombres están sentados separados de las mujeres. En Nepal las mujeres carecen de derechos.
He conocido a Sunita de dieciocho años y Rabina de trece, tienen mucha curiosidad y no paran de hacerme preguntas en un inglés excelente.
lunes, 25 de mayo de 2015
La vida en el valle y el templo Siriyana y el templo Chanju Narayan
Hoy he caminado siete horas, tres por la mañana y cuatro por la tarde. He desayunado en el Black Coffee Cup y he ido a visitar un templo llamado Siriyana donde van los recién casados y las mujeres que tienen hijos con problemas. La caminata me ha sentado muy bien, he pasado por campos cultivados y me he cruzado con familias cargadas con fardos de leña, escolares, familias construyendo su propia casa, todos me miraban al pasar.
A la una y de vuelta al hotel he descansado un poco, a las dos había quedado con Suchin para ir a Chanju Narayan. Hemos tomado la carretera principal que va de Baktapur al templo, esta carretera atraviesa campos y fábricas artesanales de ladrillos. El proceso es simple, obtienen una tierra gris parecida al hormigón pero más fina, rellenan unos moldes en el suelo y luego los ponen a cocer en unos hornos muy sencillos, son unos montículos pequeños donde van alimentando el fuego y sacando los ladrillos una vez cocidos. He contado unas siete chimeneas, todas humeantes.
El camino está flanqueado por pequeñas casitas sencillas de ladrillo rojo, cada una con un búfalo o una cabra en la puerta, niños jugando con sus abuelos y las mujeres lavándose el pelo en plena calle. La mujer newar no parece ser muy recatada, se lava en público, en la puerta de su casa con la ayuda de un barreño de metal lleno de agua, se cubre con una especie de pareo justo por encima del pecho, y tranquilamente enjabonan su larga melena negra, los brazos, los pies. Desde luego no tienen el mismo pudor que una mujer europea. Viven tan cercanos a la naturaleza, quizá los españoles en los pueblos de los años 50 también vivían así. Sin embargo, los hombres no parecen prestar atención a estos rituales femeninos, qué extraño. Será que tienen un concepto de la intimidad diferente. Me pregunto cómo deben de ser las relaciones de pareja. Si pienso que son los inventores del Kama Sutra quizá estén mucho más adelantados que nosotros. La mayoría de templos newar incluyen escenas del Kama Sutra esculpidas en madera.
Suchin y yo hemos hablado mucho por el camino, para sus veinte años es un gran conversador, a la vuelta nos hemos cruzado con un vendedor de helados de leche de búfala y Suchin me ha comprado uno, riquísimo!!
Por la noche y tras descansar de mis siete horas de marcha he atravesado mi plaza favorita Taumadi Tole para ir a cenar al bar de Suchin. La ciudad hoy estaba la mitad a oscuras y la otra mitad iluminada, cosas de aquí, al parecer hay dos líneas eléctricas que alimentan la ciudad, y cuando una falla funciona la otra, nunca parecen funcionar las dos a la vez.
En el café se me ha presentado el que me ha vendido los sellos por la mañana, hemos hablado un rato, el hombre tomaba agua caliente, los lugareños la toman para aliviar la nariz, limpiarla del polvo y de la contaminación. Me ha preguntado si estaba cansada y le he respondido que no, y al rato me ha dicho si quería ir al cine con él a ver una película Bolywood. Me lo ha repetido tres veces, no le he respondido he hecho como si no lo hubiera oído. Su presencia empezaba a incomodarme, es un hombre casado, qué le ha hecho pensar que yo podría aceptar su invitación? Estaba deseando que se fuera, pero he decidido hacerlo yo, al levantarme él también quería irse así que le he hecho un gesto a Suchin, quien estaba atento a la situación y se ha ofrecido para acompañarme a casa. Es todo un caballero, me llama "Madam", claro para un nepalí, yo con cuarenta años soy toda una abuela. Le he dado permiso para que me llame Marta pero no hay manera, me llama Marata, María, Mora.
En la calle grupos de familias se sientan bajo los porches o junto a un templo y cantan, tocan música, golpean una especie de recipientes metálicos que producen un sonido muy agradable. Suchin me explica que están cantando a los dioses, Visnu, Shiva, Ram y Ganesh. Esta ciudad es encantadora. Al final he aceptado la oferta de dormir en casa de sus padres y mañana me trasladaré a la habitación de su hermana. Dice que la abuela se ha puesto a reir cuando se lo ha dicho, a saber lo que piensa...Suchin me cuenta que la hospitalidad aquí es muy importante y que no van a pensar nada raro de mi.
A la una y de vuelta al hotel he descansado un poco, a las dos había quedado con Suchin para ir a Chanju Narayan. Hemos tomado la carretera principal que va de Baktapur al templo, esta carretera atraviesa campos y fábricas artesanales de ladrillos. El proceso es simple, obtienen una tierra gris parecida al hormigón pero más fina, rellenan unos moldes en el suelo y luego los ponen a cocer en unos hornos muy sencillos, son unos montículos pequeños donde van alimentando el fuego y sacando los ladrillos una vez cocidos. He contado unas siete chimeneas, todas humeantes.
El camino está flanqueado por pequeñas casitas sencillas de ladrillo rojo, cada una con un búfalo o una cabra en la puerta, niños jugando con sus abuelos y las mujeres lavándose el pelo en plena calle. La mujer newar no parece ser muy recatada, se lava en público, en la puerta de su casa con la ayuda de un barreño de metal lleno de agua, se cubre con una especie de pareo justo por encima del pecho, y tranquilamente enjabonan su larga melena negra, los brazos, los pies. Desde luego no tienen el mismo pudor que una mujer europea. Viven tan cercanos a la naturaleza, quizá los españoles en los pueblos de los años 50 también vivían así. Sin embargo, los hombres no parecen prestar atención a estos rituales femeninos, qué extraño. Será que tienen un concepto de la intimidad diferente. Me pregunto cómo deben de ser las relaciones de pareja. Si pienso que son los inventores del Kama Sutra quizá estén mucho más adelantados que nosotros. La mayoría de templos newar incluyen escenas del Kama Sutra esculpidas en madera.
Suchin y yo hemos hablado mucho por el camino, para sus veinte años es un gran conversador, a la vuelta nos hemos cruzado con un vendedor de helados de leche de búfala y Suchin me ha comprado uno, riquísimo!!
Por la noche y tras descansar de mis siete horas de marcha he atravesado mi plaza favorita Taumadi Tole para ir a cenar al bar de Suchin. La ciudad hoy estaba la mitad a oscuras y la otra mitad iluminada, cosas de aquí, al parecer hay dos líneas eléctricas que alimentan la ciudad, y cuando una falla funciona la otra, nunca parecen funcionar las dos a la vez.
En el café se me ha presentado el que me ha vendido los sellos por la mañana, hemos hablado un rato, el hombre tomaba agua caliente, los lugareños la toman para aliviar la nariz, limpiarla del polvo y de la contaminación. Me ha preguntado si estaba cansada y le he respondido que no, y al rato me ha dicho si quería ir al cine con él a ver una película Bolywood. Me lo ha repetido tres veces, no le he respondido he hecho como si no lo hubiera oído. Su presencia empezaba a incomodarme, es un hombre casado, qué le ha hecho pensar que yo podría aceptar su invitación? Estaba deseando que se fuera, pero he decidido hacerlo yo, al levantarme él también quería irse así que le he hecho un gesto a Suchin, quien estaba atento a la situación y se ha ofrecido para acompañarme a casa. Es todo un caballero, me llama "Madam", claro para un nepalí, yo con cuarenta años soy toda una abuela. Le he dado permiso para que me llame Marta pero no hay manera, me llama Marata, María, Mora.
En la calle grupos de familias se sientan bajo los porches o junto a un templo y cantan, tocan música, golpean una especie de recipientes metálicos que producen un sonido muy agradable. Suchin me explica que están cantando a los dioses, Visnu, Shiva, Ram y Ganesh. Esta ciudad es encantadora. Al final he aceptado la oferta de dormir en casa de sus padres y mañana me trasladaré a la habitación de su hermana. Dice que la abuela se ha puesto a reir cuando se lo ha dicho, a saber lo que piensa...Suchin me cuenta que la hospitalidad aquí es muy importante y que no van a pensar nada raro de mi.
Por fin he hablado con ellos!
Hoy es un gran día, estoy muy feliz y a la vez triste, emocionada. A las diez de la mañana me ha llamado mi amigo Suraj, hermano de Suchin. No nos hemos entendido mucho el sonido era muy malo, pero me ha dicho que ha recibido mi paquete, y me ha preguntado por el nombre de mi hija. Me ha dicho que viven en un descampado a las afueras de la ciudad, su casa, newar, donde yo pasé varias noches está destrozada, el comedor de su padre también, las escuelas también (él es maestro). No pueden trabajar. Le he dicho que estoy recogiendo dinero y que me diga donde enviárselo. Me ha preguntado si puedo ir...
Gracias a todos los que ya me habéis dado dinero para esta causa. El próximo envío quisiera hacerlo a esta familia.
Gracias a todos los que ya me habéis dado dinero para esta causa. El próximo envío quisiera hacerlo a esta familia.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Baktapur
He cambiado de habitación, ahora me alojo en u
n hostal Potala Guesthouse en Tamel, la habitación está limpísima, tengo agua caliente a veces, el dueño es un hombre muy culto y amable, y tiene un precio inferior a la suite de luxe que hasta ahora. tenía
Hoy he llegado a Baktapur. Acabo de entrar literalmente en la Edad Media nepalí. Me he alojado en un hotel pequeño por 300 rupias la noche, pero ya no me molesto en pedir habitación con baño pues como no los limpian tanto da compartir o no. Por cierto he descubierto porqué mi anterior hotel estaba tan sucio. La señora de la limpieza es una mujer de avanzada edad vestida con el traje típico de su pueblo, probablemente perdido en las montañas, pues la mujer tiene un aspecto completamente remoto. Esta mañana antes de cambiarme de hotel la he encontrado haciendo algún tipo de ritual con un manojo de hiervas en la mano a modo de plumero y de escoba a la vez. Primero rozaba el suelo y luego levantaba las hiervas hacia arriba, rozaba, levantaba, como si escampara espíritus y pasaba del suelo a la cama, la mesita de noche, la lampara o el váter, todo con las mismas hierbas.
Baktapur merece sin duda dos o tres días, incluso una semana si se viene de la estresante Katmandú. Es realmente una joya histórica, la mayoría de edificios son de arquitectura newar, están bastante bien conservados; tienen un porche con tres puertas que hacen de entrada a la case y es donde se instalan los comerciantes con sus mercancías o los lugareños para charlar, jugar al ajedrez o descansar. Se respira paz por toda la ciudad, la gente está activa pero sin prisas. Las mujeres sacan agua de una fuente , otras lavan la ropa en la calle, los niños uniformados van al colegio.
Acabo de encontrar un bar que tendrá mucho éxito: las mesas dan a un patio interior, están limpias y el café es excelente, en el patio hay otro salón con sofas y mesas bajas al estilo chill out urbano de cualquier capital europea, se llama Black Cup Coffee Bar. Hace tres meses que está abierto, y se encuentra en Inacho-6, en dirección a Tachupal Tole. Allí he conocido a Suchin y me ha invitado a su casa, me ofrece la habitación de su hermana porque ella ahora vive en Australia.
He paseado todo el día por esta bella y tranquila ciudad. Son las siete de la noche, no se ve nada pero las calles conitnúan muy animadas. De las tres plazas que hay Taumadi Tole es mi favorita, es acogedora y por la noche hay puestecitos de pinchos y carne. También hay gente cantando y tocando un instrumento que suena como unas campanillas o cascabeles, no lo veo con claridad, todo está tan oscuro. Estoy en el bar de Suchin, insiste en que acepte la habitación de su hermana y se lo ha dicho a sus padres. No sé cómo decirle que es un poco extraño aceptar tal invitación. Suchin es un joven de veinte años, su padre tiene una especie de comedor público y su hermana estudia en Australia, deduczco que son de casta alta, bramanes?
Ha sido un día muy bonito e interesante, se me han ido acercando niños todo el día, me pedían un libreo para poder estudiar mucho en la escuela, lo curioso del caso es que son niños harapientos y muy sucios que posiblemente no han pisado una escuela en su corta vida. Qué lástima. Es una bonita manera de pedir dinero. Los niños aquí son super dulces, con unos ojos negros que enamoran y una sonrisa que ilumina la más negra de las noches. También se me ha acercado Krisna, un guía de unos treinta años, me ofrece acompañarme a Changu Narayan por 300 rupias. Le he dicho que no pero se me ha vuelto a acercar más tarde y me ha dicho que no era una cuestión de dinero y que yo podía poner el precio.
La gente aquí vive en la calle, y no me extraña, las casas tienen ventanas muy pequeñas y cubiertas por una celosía de madera, el interior es muy oscuro. Las mujeres se lavan el pelo y los pies en la calle, otras tricotan mientras venden su mercancía extendida sobre una alfombra o tela. Las calles de Baktapur son un intrincado conjunto de callejuelas muy concurridas. Todas las casas estan hechas de ladrillo rojo y madera oscura envejecida por los años, calculo que algunas tienen más de cuatrocientos años.
n hostal Potala Guesthouse en Tamel, la habitación está limpísima, tengo agua caliente a veces, el dueño es un hombre muy culto y amable, y tiene un precio inferior a la suite de luxe que hasta ahora. tenía
Hoy he llegado a Baktapur. Acabo de entrar literalmente en la Edad Media nepalí. Me he alojado en un hotel pequeño por 300 rupias la noche, pero ya no me molesto en pedir habitación con baño pues como no los limpian tanto da compartir o no. Por cierto he descubierto porqué mi anterior hotel estaba tan sucio. La señora de la limpieza es una mujer de avanzada edad vestida con el traje típico de su pueblo, probablemente perdido en las montañas, pues la mujer tiene un aspecto completamente remoto. Esta mañana antes de cambiarme de hotel la he encontrado haciendo algún tipo de ritual con un manojo de hiervas en la mano a modo de plumero y de escoba a la vez. Primero rozaba el suelo y luego levantaba las hiervas hacia arriba, rozaba, levantaba, como si escampara espíritus y pasaba del suelo a la cama, la mesita de noche, la lampara o el váter, todo con las mismas hierbas.
Baktapur merece sin duda dos o tres días, incluso una semana si se viene de la estresante Katmandú. Es realmente una joya histórica, la mayoría de edificios son de arquitectura newar, están bastante bien conservados; tienen un porche con tres puertas que hacen de entrada a la case y es donde se instalan los comerciantes con sus mercancías o los lugareños para charlar, jugar al ajedrez o descansar. Se respira paz por toda la ciudad, la gente está activa pero sin prisas. Las mujeres sacan agua de una fuente , otras lavan la ropa en la calle, los niños uniformados van al colegio.
Acabo de encontrar un bar que tendrá mucho éxito: las mesas dan a un patio interior, están limpias y el café es excelente, en el patio hay otro salón con sofas y mesas bajas al estilo chill out urbano de cualquier capital europea, se llama Black Cup Coffee Bar. Hace tres meses que está abierto, y se encuentra en Inacho-6, en dirección a Tachupal Tole. Allí he conocido a Suchin y me ha invitado a su casa, me ofrece la habitación de su hermana porque ella ahora vive en Australia.
He paseado todo el día por esta bella y tranquila ciudad. Son las siete de la noche, no se ve nada pero las calles conitnúan muy animadas. De las tres plazas que hay Taumadi Tole es mi favorita, es acogedora y por la noche hay puestecitos de pinchos y carne. También hay gente cantando y tocando un instrumento que suena como unas campanillas o cascabeles, no lo veo con claridad, todo está tan oscuro. Estoy en el bar de Suchin, insiste en que acepte la habitación de su hermana y se lo ha dicho a sus padres. No sé cómo decirle que es un poco extraño aceptar tal invitación. Suchin es un joven de veinte años, su padre tiene una especie de comedor público y su hermana estudia en Australia, deduczco que son de casta alta, bramanes?
Ha sido un día muy bonito e interesante, se me han ido acercando niños todo el día, me pedían un libreo para poder estudiar mucho en la escuela, lo curioso del caso es que son niños harapientos y muy sucios que posiblemente no han pisado una escuela en su corta vida. Qué lástima. Es una bonita manera de pedir dinero. Los niños aquí son super dulces, con unos ojos negros que enamoran y una sonrisa que ilumina la más negra de las noches. También se me ha acercado Krisna, un guía de unos treinta años, me ofrece acompañarme a Changu Narayan por 300 rupias. Le he dicho que no pero se me ha vuelto a acercar más tarde y me ha dicho que no era una cuestión de dinero y que yo podía poner el precio.
La gente aquí vive en la calle, y no me extraña, las casas tienen ventanas muy pequeñas y cubiertas por una celosía de madera, el interior es muy oscuro. Las mujeres se lavan el pelo y los pies en la calle, otras tricotan mientras venden su mercancía extendida sobre una alfombra o tela. Las calles de Baktapur son un intrincado conjunto de callejuelas muy concurridas. Todas las casas estan hechas de ladrillo rojo y madera oscura envejecida por los años, calculo que algunas tienen más de cuatrocientos años.
lunes, 18 de mayo de 2015
Patan
La vida aquí es muy barata, pero a menudo lo caro no es calidad, hay hostales que están mucho más limpios y cuidados que la mayoría de hoteles, y restaurantes para extranjeros que no siempre ofrecen buena comida, es mejor entrar en los pequeños comedores para lugareños, hoy he comido por 50 rupias, o sea, 50 céntimos de euro.
Mi día ha empezado a las ocho de la mañana, por la noche la luz volvió a sorprenderme y esta vez a la una y cuarto de la mañana. Tezmani me ha venido a buscar y me ha acompañado a la parada de autobuses. Me he subido a un minibús con quince personas más, un joven iba haciendo de "pusher" y a medida que entraba la gente los iba embutiendo en pequeños asientos, yo iba pegadita por no decir casi encima de un abuelo y su nieto. El trayecto atravesaba el río Bagmati, de repente un olor fétido ha inundado el autobús, he mirado hacia fuer y he visto que el río a parte de seco estaba lleno de basura, al parecer hace las funciones de basurero.
Al llegar a Patán he desayunado en un local donde tenían una gran variedad de pastelitos de todos los colores, me he conformado con dos grandes rosquillas y una taza de agua caliente, dulce y oscura, que parecía café. A continuación he ido caminando hacia el centro histórico de la ciudad, Durbar Square, y me he topado con una gran estupa toda cubierta de hierba, la pagoda de Asha Kota, parecía una gran colina, rodeada por los típicos molinillos budistas. En Nepal el Hinduismo convive con el Budismo, y las estupas y los templos hinduistas comparten espacio. He seguido calle abajo y me he ido tropezando con pasadizos que conducían a grandes patios con pequeños templos, de hecho son construcciones en ladrillo o piedra pequeñas y sin espacio en el interior, se ora frente a ellos no dentro. Suele haber un pozo con agua y cada templo tiene unas ventanitas en las que reposan sentadas una de las cuatro deidades hinduistas, llevan todas la frente pintada de rojo y cada nepalí que se acerca les mancha la frente con una pasta roja. En cada patio hay siempre gente, niños jugando, ancianos que casi tocan el suelo con la cara de tan encorvados que van y señoras que van y vienen con sus saris de colores. La mujer aquí es guapa a cualquier edad.
He llegado a la plaza principal, Durbar Square, una gran plaza llena de templos enormes, la mayoría de arquitectura Newar, ladrillo rojo y madera. También hay no octogonal y completamente de piedra. Tras pagar 200 rp por visitar la plaza he entrado en el Palacio Real y un guía a la espera
de turistas ha empezado a hablarme en español, ha sido increíble no paraba de hablar a toda velocidad y en muy buen español. Se me ha ofrecido por 10€.
Lo más divertido ha sido cunado se me han acercado dos niñas de trece y cinco años pidiendome dinero. Yo les sonreía, hablábamos en inglés pero en cuanto han sabido que era española se han puesto a cantar la Macarena. Dale alegría a tu cuerpo Macarena....dale alegría a tu cuerpo Macarena...ay Macarena! Me he quedado sin habla, una cantaba y la otra bailaba. Hemos cantado la canción entera pero no les he dado ninguna rupia. No obstante antes de irse me han aconsejado que visitara el templo de Visna y no me perdiera los dibujitos del Kamasutra que hay esculpidos en las paredes de madera del templo.
He seguido paseando por otra calle que llevaba al templo dorado, había mucha gente haciendo cola y presentando sus ofrendas. Junto al templo había varias cabras echadas en el suelo y con cara de aburridas, o de resignadas, pues al parecer se sacrifican como ofrenda a los dioses.
Empezaba a estar cansada y de vuelta a la estación me he parado a comer en un bar local, de nuevo a oscuras y muy sucio, es lo habitual aquí, de hecho no usan detergentes porque no hay, pasan un trapo mojado y ya está. La cuestión es que ha sido todo un hallazgo pues he comido muy bien, dos empanadillas rellenas de verdura, una cocacola y un café muy aceptable, todo por 40 rupias (40céntimos).
He vuelto a la Pagoda de Asha Kota y de allí he decidido visitar el Zoo, ya estaba saturada de tanto templo. Es un zoo pequeño y no tiene mucho interés, a diferencia de lo que dice la guía Lonely Planet ya no hay ni Panda Rojo ni Tigre de Bengala, y no es de extrañar, se habrán fugado. Aquí las jaulas son pequeñas, algunos felinos parecen encarcelados. Una pena, uno de los felinos me miraba con una tristeza inmensa, he tenido la sensación de que me estaba hablando y diciendo: por favor, sácame de aquí. También he visto monos, leopardos, hienas, rinocerontes, búfalos, renos y un elefante con silla para que la gente se subiera a su lomo. Pero lo más interesante del zoo era la gente, tan variada, en razas, en vestimenta, con la piel muy curtida por el sol, parecían venir de lugares muy remotos, y no paraban de reír y de hablar.
Mi día ha empezado a las ocho de la mañana, por la noche la luz volvió a sorprenderme y esta vez a la una y cuarto de la mañana. Tezmani me ha venido a buscar y me ha acompañado a la parada de autobuses. Me he subido a un minibús con quince personas más, un joven iba haciendo de "pusher" y a medida que entraba la gente los iba embutiendo en pequeños asientos, yo iba pegadita por no decir casi encima de un abuelo y su nieto. El trayecto atravesaba el río Bagmati, de repente un olor fétido ha inundado el autobús, he mirado hacia fuer y he visto que el río a parte de seco estaba lleno de basura, al parecer hace las funciones de basurero.
Al llegar a Patán he desayunado en un local donde tenían una gran variedad de pastelitos de todos los colores, me he conformado con dos grandes rosquillas y una taza de agua caliente, dulce y oscura, que parecía café. A continuación he ido caminando hacia el centro histórico de la ciudad, Durbar Square, y me he topado con una gran estupa toda cubierta de hierba, la pagoda de Asha Kota, parecía una gran colina, rodeada por los típicos molinillos budistas. En Nepal el Hinduismo convive con el Budismo, y las estupas y los templos hinduistas comparten espacio. He seguido calle abajo y me he ido tropezando con pasadizos que conducían a grandes patios con pequeños templos, de hecho son construcciones en ladrillo o piedra pequeñas y sin espacio en el interior, se ora frente a ellos no dentro. Suele haber un pozo con agua y cada templo tiene unas ventanitas en las que reposan sentadas una de las cuatro deidades hinduistas, llevan todas la frente pintada de rojo y cada nepalí que se acerca les mancha la frente con una pasta roja. En cada patio hay siempre gente, niños jugando, ancianos que casi tocan el suelo con la cara de tan encorvados que van y señoras que van y vienen con sus saris de colores. La mujer aquí es guapa a cualquier edad.
He llegado a la plaza principal, Durbar Square, una gran plaza llena de templos enormes, la mayoría de arquitectura Newar, ladrillo rojo y madera. También hay no octogonal y completamente de piedra. Tras pagar 200 rp por visitar la plaza he entrado en el Palacio Real y un guía a la espera
de turistas ha empezado a hablarme en español, ha sido increíble no paraba de hablar a toda velocidad y en muy buen español. Se me ha ofrecido por 10€.
Lo más divertido ha sido cunado se me han acercado dos niñas de trece y cinco años pidiendome dinero. Yo les sonreía, hablábamos en inglés pero en cuanto han sabido que era española se han puesto a cantar la Macarena. Dale alegría a tu cuerpo Macarena....dale alegría a tu cuerpo Macarena...ay Macarena! Me he quedado sin habla, una cantaba y la otra bailaba. Hemos cantado la canción entera pero no les he dado ninguna rupia. No obstante antes de irse me han aconsejado que visitara el templo de Visna y no me perdiera los dibujitos del Kamasutra que hay esculpidos en las paredes de madera del templo.
He seguido paseando por otra calle que llevaba al templo dorado, había mucha gente haciendo cola y presentando sus ofrendas. Junto al templo había varias cabras echadas en el suelo y con cara de aburridas, o de resignadas, pues al parecer se sacrifican como ofrenda a los dioses.
Empezaba a estar cansada y de vuelta a la estación me he parado a comer en un bar local, de nuevo a oscuras y muy sucio, es lo habitual aquí, de hecho no usan detergentes porque no hay, pasan un trapo mojado y ya está. La cuestión es que ha sido todo un hallazgo pues he comido muy bien, dos empanadillas rellenas de verdura, una cocacola y un café muy aceptable, todo por 40 rupias (40céntimos).
He vuelto a la Pagoda de Asha Kota y de allí he decidido visitar el Zoo, ya estaba saturada de tanto templo. Es un zoo pequeño y no tiene mucho interés, a diferencia de lo que dice la guía Lonely Planet ya no hay ni Panda Rojo ni Tigre de Bengala, y no es de extrañar, se habrán fugado. Aquí las jaulas son pequeñas, algunos felinos parecen encarcelados. Una pena, uno de los felinos me miraba con una tristeza inmensa, he tenido la sensación de que me estaba hablando y diciendo: por favor, sácame de aquí. También he visto monos, leopardos, hienas, rinocerontes, búfalos, renos y un elefante con silla para que la gente se subiera a su lomo. Pero lo más interesante del zoo era la gente, tan variada, en razas, en vestimenta, con la piel muy curtida por el sol, parecían venir de lugares muy remotos, y no paraban de reír y de hablar.
domingo, 17 de mayo de 2015
Durbar Square
Llegamos a Durbar Square donde tengo que pagar para visitar la zona, no hay vallas, es un recinto abierto pero alguien uniformado se me acerca con un talonario en la mano. Son todo templos antiquísimos de ladrillo rojo y madera, cuento también doce vacas que se pasean tranquilamente en medio de tanto tumulto, rodeadas a su vez por cientos de palomas. Empiezo a despertar pero no me cuesta esfuerzo asimilar todo lo que veo, es mi primer día. Visitamos una especie de palacio hecho de madera, me explica Tezmani que toda la madera procede de un solo árbol, me cuesta imaginar un árbol así ya que el templo tiene el tamaño de un país pequeño! Tomamos café en un bar al que se sube por una escalera oscura, el interior está a oscuras y no consigo ver las mesas, poco a poco me hago a la oscuridad y veo una chica que se acerca con dos vasos.
Seguimos hasta otro monumento; una torre blanca con forma de faro o minarete. Subimos, hay 264 escalones, la vista desde lo alto es magnífica; se ve todo Katmandú, un amasijo de bloques de pisos y casas con tejado de chapa. El cielo está cubierto de una nube blanca y densa que no permite ver el horizonte, hay demasiada contaminación. A continuación visitamos un mercado donde las tiendas están completamente vacías, Tezmani me lleva a un puesto de móviles para comprarme uno y tenerme siempre localizada....sigue las órdenes de su primo Puspa, mi amigo en Barcelona.
Es mediodía y me lleva a un restaurante nepalí. De nuevo entramos en un lugar oscuro, veo unas mesas, me siento en la primera a tientas hasta que poco a poco mis ojos se acostumbran a la oscuridad y descubro una familia sentada a nuestro lado. Comemos una tapa de carne y otra de arroz tostado con una carne especiada y realmente buena. Tezmani me pone al corriente de lo que puede interesarme, planeamos una ruta para los próximos días. Se ha hecho tarde y volvemos caminando al hotel. Tengo ganas de ducharme.
Por cierto, la gente me mira bastante pues no hay apenas turistas, rubia y con ojos azules, me miran como miro yo a los monos cuando voy al zoológico, se ríen, y los niños me acarician el pelo. Junto a la torre blanca he conocido a una familia originaria de algún lugar remoto por la vestimenta y los rasgos, llevan vestidos muy vistosos y el padre anima a su hijo a que me pregunte que cómo estoy, les hago fotos, posan contentos. Se despiden con un Namaste. Esta palabra sirve para decir hola y también adiós.
Lo que no me está gustando es el té, qué decepción, es suave y le ponen demasiada leche que es de búfala y sabe distinto. Por la noche se ha ido de nuevo la luz a las ocho, así que he decidido ir a cenar. Primero me he aventurado a entrar en un restaurante para nepalíes pero no me han hecho mucho caso y al final me han dicho que estaba cerrado. A la vuelta de la esquina de mi hotel hay una pizzería para turistas, he entrado y he pedido una ensalada de verduras con especias. Me han traído zanahoria rallada y cocida junto a una bola de arroz y más zanahoria cortada a rodajas y también hervida, para acompañar tal suculento plato me he tomado una cerveza que aquí son de litro. Al cabo de diez minutos ya había acabado, de repente ha aparecido un extranjero, ha pedido una pizza y se ha sentado. Me he acercado y le he preguntado si le importaba que compartiera su mesa. Estaba dispuesta a experimentar por tal de no volver al hotel cochambre tan pronto. Era un noruego que llevaba en Nepal seis meses, creo que estaba borracho o bajo los efectos de una medicación fuerte. Hemos intentado hablar y compartir opiniones pero tras su segundo y estruendoso eructo me he despedido y me he ido. Parecía un ser sin alma.
Seguimos hasta otro monumento; una torre blanca con forma de faro o minarete. Subimos, hay 264 escalones, la vista desde lo alto es magnífica; se ve todo Katmandú, un amasijo de bloques de pisos y casas con tejado de chapa. El cielo está cubierto de una nube blanca y densa que no permite ver el horizonte, hay demasiada contaminación. A continuación visitamos un mercado donde las tiendas están completamente vacías, Tezmani me lleva a un puesto de móviles para comprarme uno y tenerme siempre localizada....sigue las órdenes de su primo Puspa, mi amigo en Barcelona.
Es mediodía y me lleva a un restaurante nepalí. De nuevo entramos en un lugar oscuro, veo unas mesas, me siento en la primera a tientas hasta que poco a poco mis ojos se acostumbran a la oscuridad y descubro una familia sentada a nuestro lado. Comemos una tapa de carne y otra de arroz tostado con una carne especiada y realmente buena. Tezmani me pone al corriente de lo que puede interesarme, planeamos una ruta para los próximos días. Se ha hecho tarde y volvemos caminando al hotel. Tengo ganas de ducharme.
Por cierto, la gente me mira bastante pues no hay apenas turistas, rubia y con ojos azules, me miran como miro yo a los monos cuando voy al zoológico, se ríen, y los niños me acarician el pelo. Junto a la torre blanca he conocido a una familia originaria de algún lugar remoto por la vestimenta y los rasgos, llevan vestidos muy vistosos y el padre anima a su hijo a que me pregunte que cómo estoy, les hago fotos, posan contentos. Se despiden con un Namaste. Esta palabra sirve para decir hola y también adiós.
Lo que no me está gustando es el té, qué decepción, es suave y le ponen demasiada leche que es de búfala y sabe distinto. Por la noche se ha ido de nuevo la luz a las ocho, así que he decidido ir a cenar. Primero me he aventurado a entrar en un restaurante para nepalíes pero no me han hecho mucho caso y al final me han dicho que estaba cerrado. A la vuelta de la esquina de mi hotel hay una pizzería para turistas, he entrado y he pedido una ensalada de verduras con especias. Me han traído zanahoria rallada y cocida junto a una bola de arroz y más zanahoria cortada a rodajas y también hervida, para acompañar tal suculento plato me he tomado una cerveza que aquí son de litro. Al cabo de diez minutos ya había acabado, de repente ha aparecido un extranjero, ha pedido una pizza y se ha sentado. Me he acercado y le he preguntado si le importaba que compartiera su mesa. Estaba dispuesta a experimentar por tal de no volver al hotel cochambre tan pronto. Era un noruego que llevaba en Nepal seis meses, creo que estaba borracho o bajo los efectos de una medicación fuerte. Hemos intentado hablar y compartir opiniones pero tras su segundo y estruendoso eructo me he despedido y me he ido. Parecía un ser sin alma.
viernes, 15 de mayo de 2015
Katmandú
La primera impresión al entrar en la ciudad es de susto. Los coches circulan en todas direcciones de manera totalmente anárquica, motos y bicis se cruzan constantemente; no hay carriles ni semáforos y la gente cruza la calle a trozos, es decir, a medida que encuentran medio metro libre. Los coches tienen el volante a la derecha y con una mano lo mueven y con la otra tocan el claxon. Mi taxista lleva un pequeño Suzuki con una alfombra sobre los asientos traseros, es bastante cómodo. El conductor tiene rasgos tibetanos.
Mi amigo Puspa me había reservado una suite de luxe con TV en un hotel del centro en el cual se aloja cada vez que va a Katmandú. Tiene agua caliente, mucha suciedad y luz a ratos. El hecho de que no haya luz es una bendición pues así no veo lo que no debo ver. El lavamanos está junto a la ducha, hay un manojo de grifos y mandos a distintas alturas pero ninguno funciona, los abro todos y al cabo de unos segundos empieza a salir agua de uno de ellos. Como estoy a oscuras decido ducharme otro día.
A eso de las ocho de la noche la luz se va y me quedo en la más profunda oscuridad, son las 3 de la tarde en Barcelona y claro, a esas horas no puedo pegar ojo. A tientas encuentro mi móvil y lo uso de linterna, veo un trozo de vela y la enciendo y pienso en cómo hacer sueño. Fuera, en la esquina de enfrente están celebrando una fiesta, la música se escucha como si estuviera en la habitación de al lado, alternan Boliwood con Regueton, la mezcla es bastante buena, escucho la canción de "Me gusta la gasolina, dame más gasolina". Empiezo a aburrirme, intento leer a la luz de la vela y con tapones puestos consigo dormirme.
A las dos de la mañana se enciende la luz a traición y abro los ojos como platos, ya no tengo sueño, son las ocho de la noche en mi reloj catalán. Intento leer, luego cotilleo las instrucciones de la cámara y me doy cuenta de que he comprado tarjetas de memoria para otro modelo de cámara. La noche se me está haciendo larguísima y estoy deseando que sean las 6 de la mañana para levantarme y salir a desayunar. Me duermo del aburrimiento.
De repente llaman a la puerta, es Tezmani, el hermano de mi amiga Ganga. Sin darme cuenta he conseguido dormir cinco horas. Para no hacerlo esperar salgo pitando de la habitación sin ducharme. No sé porqué motivo empezamos a caminar a toda castaña embutidos entre gente, motos y coches. Tezmani parece tener prisa o es su manera de pasear. Es un hombre adorable, de unos 32 años, comercial, me explica que tiene dos trabajos, es representante de una fábrica de ruedas de coche. Limpio y bien vestido me lleva a la plaza Durbar pero antes nos sentamos a desayunar. Nos metemos en un bar chino donde solo sirven sopa de arroz y momos, que son como grandes empanadas rellenas de carne y verdura. Como sin hambre.
Seguimos por la calle y veo la intensa mezcla racial. Cada cara es diferente, entre chinos, tibetanos, nepalíes. Es fascinante. Hay niños por todas partes danzando con los pies descalzos.
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