Cerca hay dos hombres sentados, con largas barbas y cabello, desnudos completamente y con una especie de tanga metálico, se trata de una cadena gruesa con un triángulo metálico que justo les tapa los genitales. Se han embadurnado el cuerpo con una sustancia blanca y con otra amarilla se pintan la frente. Todos miramos sin comprender. Son hombres religiosos que solo creen en el hoy y en el ahora y que no necesitan más que a sus dioses para sentirse completos.
Más adelante veo otros con ropajes de color amarillo y naranja y con la frente pintada de rojo. Al parecer y a diferencia del budismo, el hinduismo ha visto decrecer dramáticamente el número de monjes. En el hinduismo, los creyentes, que son todos, practican rituales a diario, visitan los templos, y untan la frente de los dioses Ganesh, Visnu, Ram o Brama con polvos rojos y leche.
Pashupatinah solo puede ser visitado por hindúes, el río Bagmati bordea el templo, está sucio y lleno de basura, veo a una mujer que lava los platos. Comemos en un chiringuito a las afueras del templo, está abarrotado y la comida es buenísima. Como mi plato preferido: chop, shell y sopa de verduras.
A continuación hemos ido a Bouda Nath, un templo budista, al estilo de Swayambounath. Es precioso y enorme, la cúpula completamente blanca resplandece. Aquí descubro unos molinillos gigantes en el interior de un Gompa (monasterio). Entro y hago girar el enrome molinillo, mide dos metros y es de color rojo y dorado, pienso en mi familia.
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