Son las ocho y media de la mañana, estoy en la cama, hoy voy a hacer como en Barcelona leer y escribir hasta que me canse. De repente tengo tanta vida social que estoy estresada. Ayer pasé doce horas con Tezmani, fue muy intenso, me doy cuenta que para él soy toda una atracción y quiere que me quede en Katmandú a toda costa, yo le expliqué que no es para mí, que yo prefiero Bhaktapur, es más tranquilo.
Tezmani me llevó ayer a ver el templo hinduista más famoso de Nepal, Pashupatinah, la estupa gigante de Bouda Nath y la estatua de Visnu en el agua, y acabamos cenando en su casa con su familia. Vive en un barrio muy tranquilo, sin tráfico. Enfilamos una calle flanqueada por grandes y bonitas casas de dos plantas con grandes ventanales y las fachadas pintadas de rosa, azul o amarillo. Parecía el barrio de los ricachones del Valle, pero resulta que esas casas están compartidas por varias familias, tantas como habitaciones tiene la casa. Tezmani dice que en esas casas vive la clase media. Entramos en una de ellas, su hogar, el espacio está perfectamente organizado, hay dos camas grandes, una para la pareja y la otra para los dos hijos. Supongo que en estas condiciones los hijos comparten cama hasta que se casan. En una esquina hay una mesa con un ordenador, y varias cajas, en otra esquina un mueble con fotos, abalorios de mujer, libros y vasos y en la otra pared la ropa bien colocada en perchas que cuelgan de una barra. Todo está limpio, los niños de 5 y 7 años están muy contentos de verme. También vienen a visitarme dos sobrinos que viven bajo su custodia y dos vecinos, todos entre 20 y 22 años. Son todos muy correctos, sonríen mucho y tienen un inglés impecable.
Después de jugar al juego de las palabras con Kashuel el hijo pequeño, se inician los preparativos para la cena. En primer lugar Tejmani manda a los niños y a los sobrinos fuera a jugar. Saca una mesa de no sé donde y cierra la puerta. A los cinco minutos llega la mujer, una joven bellísima y sonriente, Tejmani no me la presenta, pero yo le pregunto por su nombre y la saludo como corresponde. Nos trae los entrantes: un plato con soja tostada, otro con cordero estofado y otro con zanahoria y nabo a rodajas. Lo acompañamos con una cerveza. Yo sigo esperando compartir la cena con la mujer y los hijos pero no, es una cena para él y para mí. La mujer no sale de la cocina. Cuando llega el famoso Dahl (arroz) le pregunto sobre su mujer, cómo se conocieron, cuándo se casaron. Tezmani me dice que fue un "arranged marriage", un matrimonio pactado de antemano por el padre. Cuando se casó tenía veinticinco años y su mujer veinte. Durante los primeros dos años ella se quedó con los padres de él para cuidarlos según marca la tradición, y él se vino a Katmandú a buscar trabajo. Ambos proceden de un pueblo cerca de Phokara. En Nepal la nuera pasa a ser propiedad de la familia del marido y debe por lo tanto cuidar de la nueva familia y no de la suya propia. Las decisiones importantes las toma el hermano mayor y de ahí que el resto de hermanos deba siempre consultar al hermano mayor cualquier tema personal o de trabajo. Tejmani me explica que tener hijas en Nepal no es buena cosa pues hay que ahorrar mucho para poder ofrecer una buena dote cuando se casan.
Ganga, la hermana de Tezmani, ya me comentó que las mujeres no tienen aquí ningún derecho, es más algunas familias no dejan que sus hijas estudien.
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